El objetivo que buscábamos hace algo más de dos años al publicar el Primer Informe Ecosocial sobre la Calidad de Vida en España era evaluar, en el contexto de la «crisis ecosocial» en la que estamos, el «modo de vida» de la sociedad española desde la perspectiva de la «calidad de vida». La investigación descansaba sobre la posibilidad de poner en relación las tres expresiones: «crisis ecosocial», «modo de vida» y «calidad de vida». Abría el informe una cita de Karen Armstrong que daba sentido a ese propósito: la crisis ecosocial es la principal amenaza existencial que tenemos y solo lograremos evitar el desastre si modificamos nuestro modo de vida, pues no solo impide el florecimiento de la humanidad, sino que además compromete su supervivencia.
Las diversas facetas de la crisis ecosocial están interconectadas y siguen reforzándose y agravándose entre sí, manifestando un encadenamiento de síntomas mórbidos que ofrecen un panorama cada vez más preocupante y desolador. Eso exige afrontar sin reparos la crisis en toda su complejidad, contemplando todas sus dimensiones para abordarlas conjuntamente. Pero eso solo será posible si no desviamos la atención del origen que la causa: el insostenible e injusto modo de producción y consumo característico de la civilización industrial capitalista, que hoy se encuentra extendido prácticamente por todo el mundo.
Sin embargo, ese modo de vida adquiere formas y concreciones propias en cada país, de ahí que resulte conveniente para las políticas y transiciones que se deseen acometer, conocer de primera mano y valorar de manera específica la realidad de cada sociedad. Las múltiples y problemáticas aristas de esa realidad siguen siendo el objeto central del estudio que ahora presentamos. El Segundo Informe actualiza y enfatiza los aspectos más preocupantes que inhiben y entorpecen en España el impulso y florecimiento hacia una vida que no se resigna a concebirse únicamente como simple supervivencia.
Seguiremos poniendo el foco en tres ámbitos que, por su relevancia y dimensión, son nucleares en la definición del modo de vida contemporáneo. Lejos de cualquier abstracción, la forma en que vivimos cristaliza en la manera en que cotidianamente nos alimentamos, movemos y habitamos el territorio que compartimos con el resto de las especies que forman parte de la trama de la vida que alberga este hermoso planeta.
La vivienda se ha convertido hoy en uno de los principales problemas de la sociedad española y, por ese motivo, es objeto de un tratamiento más extenso en la evaluación actualizada que ofrecemos en la primera parte. Sin embargo, la movilidad y la alimentación no le van a la zaga. Esa es la razón por la que este nuevo informe se acompaña de una segunda parte monográfica centrada, en esta ocasión, en la alimentación, donde se analizan en profundidad y desde distintas perspectivas los impactos directos e indirectos que tienen sobre la calidad de vida de las personas el conjunto de los procesos y etapas que conforman lo que se ha dado en llamar el «sistema alimentario».
Confiamos en que este informe sea una herramienta útil para comprender cómo vivimos y cómo podríamos vivir sin menoscabar las bases sociales y naturales que hay que cuidar y preservar para hacer posible cualquier ideal de vida buena