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EÁREA 2030

EÁREA Horizonte 2030

La EÁREA, una meta en el horizonte 2030

En el contexto actual mundial existen dos grandes objetivos muy interconectados por la globalidad de sus temas y por la urgencia que reclaman las actuaciones a realizar: son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible o Agenda 2030 y el Acuerdo por el Clima de París y su desarrollo posterior. En ambos se considera muy importante el papel que puede jugar la educación ambiental, mediante la información, la comunicación, la formación y la participación para generar los cambios sociales necesarios para avanzar en estos retos colectivos.

Aragón contribuye a alcanzar el cumplimiento de esta exigente agenda mediante la elaboración y aprobación de distintas estrategias sectoriales como las de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible, Salud, Gestión de Residuos, Biodiversidad y la Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental-Horizonte 2030 (EÁREA 2030) aprobada por el Gobierno de Aragón en marzo de 2019, que proporciona a la ciudadanía aragonesa las herramientas para avanzar hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental.

Esta Estrategia con la vista puesta en 2030, es la continuación y evolución natural de un proceso iniciado en 2001, en las II Jornadas de Educación Ambiental de la Comunidad Autónoma de Aragón y la aprobación de la primera Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental (EÁREA) en 2003, que ha constituido un foro y una experiencia colectiva de aprendizaje a través de la formación y la participación para dar respuesta a diversos temas relacionados con la educación ambiental, su desarrollo teórico y su aplicación práctica.

Objetivos de EÁREA 2030

La EÁREA 2030 se articula en torno a cuatro objetivos estratégicos que reflejan el carácter transversal de la educación ambiental y lo que ésta puede aportar a través de sus herramientas para lograr el desarrollo sostenible.

Adoptar el desarrollo sostenible como el eje principal de la educación ambiental en Aragón.

Promover la información, la sensibilización y la concienciación de la ciudadanía aragonesa, para lograr su participación consciente y crítica en los procesos de reflexión y de toma de decisiones relativos a los problemas ambientales.

Dotar de un alcance global a la educación ambiental en Aragón; abarcando todos los aspectos relacionados con el medio ambiente y la sostenibilidad en su acepción más global y holística, integrando la didáctica ambiental en la educación formal y no formal; y reforzando el papel de los centros educativos aragoneses como entornos de aprendizaje para la sostenibilidad.

Concienciar a la población aragonesa de los riesgos que suponen los problemas ambientales para la salud humana y del planeta, así como de la importancia de adoptar conductas y hábitos de vida sostenibles.

Temas EÁREA

La EÁREA 2030 aborda 10 grandes temas, planteando cómo se ven estos desde la educación ambiental y lo que esta visión puede aportar a través de sus planteamientos y herramientas para llegar al cumplimiento de los objetivos previstos. Pretenden establecer líneas de acción y mejorar capacidades y competencias de los diversos actores frente a los problemas sociales y ambientales que se definen en esos 10 temas y que se desarrollan mediante 100 líneas de acción globales.

Los temas y líneas de actuación no son caminos paralelos, sino que se entrecruzan, compartiendo mismos objetivos desde ámbitos diferentes. Desde cualquiera de ellos se puede llegar a la sostenibilidad. Siendo muy importante el proceso por el que llegamos a ella.

1. Fenómeno urbano y modelos urbanos sostenibles

El 70% del impacto que produce la humanidad sobre los sistemas naturales se genera en las ciudades y la generalización del modelo territorial urbano tiene grandes costes para la sostenibilidad global.

Resolver los desafíos de los entornos urbanos es clave para conseguir una sostenibilidad en las ciudades que permita un planeta sostenible a nivel global. La ciudad no puede alcanzar su sostenibilidad local extrayendo sin medida capital natural y humano de otros territorios (agrorurales, naturales) con demandas insostenibles sobre los recursos naturales.

La educación ambiental debe visibilizar las relaciones entre la calidad de vida urbana y la salud y contribuir al reto de que nuestras ciudades sean saludables y promotoras de salud a la vez que sostenibles.

  1. Visibilizar y constatar la importancia de la expansión del fenómeno urbano a nivel planetario y sus implicaciones en la sostenibilidad local y global del planeta.
  2. Relacionar el funcionamiento de la ciudad con los hábitos de vida que tenemos: dónde se genera lo que consumimos, los costes de extracción, producción, transporte, uso y gestión de los residuos que se producen, cómo nos movemos, los recursos que utilizamos y analizar su grado de sostenibilidad.
  3. Promover el conocimiento, el debate y la participación en torno al modelo de ciudad, auspiciado desde el Programa Hábitat de la ONU apostando desde la educación ambiental por la ciudad:
    • Compacta (no dispersa ni difusa),
    • Compleja (con mezcla de usos y funciones, organizada, pluri y multifuncional),
    • Completa (que crece en contigüidad a los núcleos consolidados, sin discontinuidades ni vacíos) y con densidades suficientes, pero que ofrezcan calidad de vida,
    • Eficiente en sus flujos metabólicos,
    • Diversa, estable y cohesionada cultural y socialmente.
  4. Detectar y abordar las problemáticas ambientales urbanas de forma conjunta entre diferentes agentes y con diferentes perspectivas mediante procesos de investigación-acción, aplicando herramientas que capaciten y animen a actuar de manera participada en su solución. El establecimiento de redes y sistemas de intercambio de experiencias de gestión y actuaciones urbanas puede ser un buen enfoque.
  5. Promover el debate del modelo de ciudad para recuperar el espacio público para las personas: (calles, plazas, parques urbanos, riberas, barrios, etc.) que permitan la convivencia, el encuentro y el juego a través de la participación en su diseño y gestión mediante actividades y acciones directas para recuperarlo, vivirlo y disfrutarlo.
  6. Concienciar a sus habitantes de la necesidad de “crear y producir” ciudad, y no solo urbanización, y generar herramientas sociales para ello.
  7. Comprometer a las personas, grupos y agentes socializadores en actividades concretas y cercanas de mejora de su calle, barrio y ciudad como forma concreta de sostenibilidad urbana local con repercusiones en lo global.
  8. Abordar el tema de las periferias urbanas, desde la perspectiva de la Infraestructura Verde, que ayude a superar los conflictos y tensiones de la expansión de la ciudad, entre el crecimiento de la ciudad y su entorno, planteando que los bordes son expresión de los desequilibrios ecológicos, pero también sociales, económicos y éticos en la ciudad.
  9. Potenciar portales de conocimiento que centralicen la información disponible sobre la ciudad y sirvan como espacio de intercambio de información y cooperación entre entidades implicadas en la innovación y gestión de los servicios urbanos.
  10. Facilitar canales de participación ciudadana y transferencia de conocimiento para estimular la gobernanza y la democracia participativa, que promueva nuevas formas de participación basadas en las TIC (open data, e-gov, procomún, redes sociales, etc.)

2. Transporte y movilidad sostenibles

El tráfico motorizado, fundamentalmente del vehículo privado, es un importante factor de presión ambiental. La contaminación atmosférica y pérdida de calidad del aire, la emisión de gases de efecto invernadero, el ruido, la congestión y ocupación del espacio público, el consumo de energía, los accidentes de tráfico, el sedentarismo, la obesidad, los atascos…, a veces son asumidos como algo inevitable o con lo que se convive sin plena consciencia del daño que ocasiona en nuestra salud y en nuestra calidad de vida.

La educación ambiental debe permitir visualizar que una movilidad sostenible y cada vez más descarbonizada contribuye a mejorar la calidad del aire y la salud, ahorra energía, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, aminora el ruido ambiental, reduce la ocupación de los espacios urbanos por el coche, crea espacios públicos de más calidad, ahorra dinero y mejora la salud.

  1. Ayudar a comprender el modelo de ciudad (compacta, compleja, completa, eficiente y diversa) que reduce las necesidades de transporte y favorece una movilidad más sostenible y segura, entendiendo los beneficios ambientales, sociales y de calidad de vida que conlleva.
  2. Reforzar la importancia de los desplazamientos a pie, entendiendo los beneficios personales y colectivos que conllevan las intervenciones de fomento de la peatonalización, a través de infraestructuras peatonales y el fomento de su uso.
  3. Mejorar la percepción social del transporte colectivo, tanto público como de empresa o escolar, reforzando sus beneficios ambientales y sociales.
  4. Favorecer la movilidad urbana en bicicleta y comunicar sus múltiples beneficios para la salud y el medio ambiente mediante la consecución de un entorno seguro y amable y un uso adecuado de la misma.
  5. Comunicar las ventajas de las formas de transporte como el vehículo eléctrico, como transición a una movilidad descarbonizada y cada vez menos dependiente de los combustibles fósiles.
  6. Educar y mejorar la aceptación de las estrategias disuasorias del uso del vehículo privado motorizado necesarias para mejorar la calidad de vida de los entornos urbanos (peatonalización, prioridad modos no motorizados y transporte colectivo, aparcamientos periféricos, zonas 30 de tráfico calmado, restricciones horarias, carril VAO…).
  7. Fomentar los programas de caminos escolares basados en un enfoque de autonomía infantil, involucrando a todos los agentes implicados como forma de fomentar también los entornos saludables de los centros escolares.
  8. Sensibilizar sobre la accesibilidad universal a modos de transporte y espacios públicos, con especial atención a las personas con necesidades especiales y su autonomía.
  9. Buscar fórmulas creativas para la movilidad compartida en entornos dispersos, envejecidos y despoblados, que sirvan como modelos a transferir, como el transporte a demanda, uso compartido del transporte escolar, vehículos compartidos…
  10. Fomentar mediante campañas una movilidad colaborativa, consistente en compartir coche o el alquiler de vehículos tanto en trayectos urbanos como interurbanos.

3. Energía: ahorro y eficiencia energética

Vivimos en una sociedad absolutamente dependiente de la energía para todas y cada una de las actividades que realizamos. Se trata de un bien imprescindible e irrenunciable que proporciona calidad de vida en todos los sentidos. Sin embargo, es absolutamente necesario para la sostenibilidad del planeta adquirir una nueva cultura social energética basada en la generalización del ahorro, la eficiencia energética y las energías renovables.

La educación ambiental debería aportar información, formación y sensibilización para empoderar a la ciudadanía con el fin de participar en la transición energética hacia un consumo consciente, una energía y una economía descarbonizadas en sectores como la agricultura, el transporte y la movilidad, la edificación, el modelo de ciudad o el sector eléctrico

  1. Comprender algunos conceptos y escenarios básicos en materia de energía, tanto en la producción como en el consumo: fuentes de energía, tipos e impactos, energía primaria y final, dependencia energética, consumo, ahorro, eficiencia, impacto en el cambio climático, la factura eléctrica, desigualdad energética, pobreza energética, autoconsumo, generación distribuida, cooperativas de energía…
  2. Concienciar en todos los ámbitos de la importancia de una nueva cultura energética basada en el ahorro y la eficiencia y el uso de energías limpias y renovables, adaptadas al territorio para optimizar los recursos de la zona donde se implanten y que haga frente al enorme desafío del cambio climático y otros retos de la sostenibilidad local y global.
  3. Fomentar una imagen social positiva de las personas y entidades que realizan conductas ahorradoras y de uso eficiente de la energía y usan tecnologías eficientes en diferentes ámbitos: movilidad, hogar, trabajo…, potenciándolas y difundiéndolas públicamente.
  4. Promover una nueva cultura de la medida y la evaluación energética, que resulte en la realización de análisis y auditorías energéticas de forma sencilla en distintos ámbitos (hogar, trabajo, empresas, organizaciones, centros educativos, instituciones…).
  5. Dar pautas prácticas y concretas de hábitos y comportamientos de ahorro y uso eficiente de la energía en el ámbito doméstico, laboral e industrial y ayudar a conocer, preferir y difundir la utilización e implantación de tecnologías energéticas más eficientes en diferentes sectores y más respetuosas con el medio ambiente y nuestra salud.
  6. Vincular nuestras buenas prácticas en los comportamientos, hábitos y usos en movilidad, climatización, electrodomésticos, iluminación, etc., y las ventajas que pueden conllevar el ahorro y buen uso de la energía, como la reducción de la dependencia energética, el ahorro económico, la mitigación del cambio climático y los cobeneficios para nuestra salud que generan.
  7. Trabajar conjuntamente energía y cambio climático en todos los programas educativos, campañas de sensibilización y materiales acompañantes, y campañas, tanto para la población escolar como adulta.
  8. Desarrollar programas y acciones de educación ambiental que permitan superar las barreras entre sensibilización y acción, animando a pasar a la acción desde los ámbitos cotidianos mediante proyectos de cambio o fórmulas de aprendizaje social.
  9. Intercambiar y difundir información útil para el ahorro y la eficiencia energética entre la ciudadanía, administraciones, empresas y organizaciones, para la generalización de buenas Estrategia Aragonesa de prácticas ejemplificantes, mejores tecnologías disponibles en materia energética, redes de trabajo, contacto e intercambio, etc.
  10. Difundir los valores de las técnicas y posibilidades de la edificación sostenible, tanto en aspectos constructivos, como sobre elementos y aparatos de menor consumo y de las sencillas técnicas y prácticas cotidianas que nos permitan reducir nuestro consumo en calefacción o refrigeración.

4. Consumo consciente y transformador

Todas nuestras actividades consumen recursos naturales limitados (agua, minerales, derivados del petróleo, suelo, madera, energía de combustibles fósiles y otros recursos…) y generan residuos (contaminación del aire, del agua, el suelo, …) e impactos (cambio climático, destrucción de la biodiversidad…) que implican consecuencias ambientales y sociales muy negativas para el planeta, para los sistemas clave que soportan la vida y para las personas y sociedades.

La educación ambiental debe acompañar y difundir un modelo económico y social que fomente el diseño ecológico o ecodiseño; que prime la reducción de residuos y apueste por la durabilidad.

Que fomente la reparación y la reutilización creando empleo digno y decente y utilice y aproveche las materias primas secundarias, especialmente en el sector industrial, promoviendo la economía circular.

  1. Visibilizar y resaltar los beneficios sociales de los productos y servicios de empresas de economía social y solidaria, acompañando a las personas y a las comunidades en los procesos de impulso a una cultura del consumo consciente y transformador social y ambientalmente, la economía compartida, el consumo colaborativo y cooperativo y otras alternativas sociales innovadoras a los modelos de consumo predominantes.
  2. Desarrollar una actitud de ahorro, cuidado y no derroche respecto a los recursos naturales valiosos, limitados y esenciales para el soporte de la vida (energía, agua, aire, biodiversidad, ecosistemas…) y los servicios ecológicos que nos proporcionan (producción de alimentos, energía, prevención de inundaciones, mitigación de la isla de calor…).
  3. Comprender que el metabolismo de las ciudades y entornos urbanos de los países más desarrollados requiere para funcionar de una gran cantidad y variedad de recursos del exterior (en ocasiones de lugares muy lejanos), genera numerosos impactos y residuos y supone manifiestas desigualdades en la huella ecológica de personas y países.
  4. Entender la correcta gestión integral de residuos en el hogar, comercios e instituciones como una responsabilidad individual y colectiva para mejorar el entorno y disminuir los impactos ambientales.
  5. Facilitar información transparente a las personas sobre los beneficios ambientales de la recogida selectiva y el reciclaje, para que mejore su compromiso con la necesidad tanto de prevenir y reducir los residuos como de separar y reciclar correctamente las distintas fracciones de residuos.
  6. Visibilizar los beneficios ambientales de la correcta gestión de los residuos a través de campañas específicas y visitas a plantas de clasificación de residuos, vertederos, etc., para comprender el ciclo y destino de los residuos domésticos, mejorando la confianza en los sistemas de gestión de residuos.
  7. Proporcionar de conocimientos y destrezas para elegir los productos más sostenibles a través de campañas de difusión y comprensión del etiquetado ecológico, y de la promoción de productos cercanos, de temporada y ecológicos, así como los que tienen cadenas cortas de suministro, con el fin de extender y generalizar el uso de estos productos.
  8. Difundir e Impulsar decididamente la Compra Pública Verde y Responsable con criterios ambientales y sociales en instituciones, entidades, organizaciones y asociaciones, e integrarla en los contratos públicos y privados para productos, servicios o eventos.
  9. Fomentar y difundir entre los distintos sectores económicos y sociales los aspectos más relevantes de la economía circular, como la reparación y la reutilización, el aprovechamiento de materias primas secundarias y el reciclaje de residuos para lograr una economía sostenible y eficiente en el uso de los recursos.
  10. Difundir los valores de una dieta y una cocina con alimentos más saludables, y a la vez, comprometidas con el clima, con preferencia hacia productos agroecológicos y con menor huella de carbono, que ayuden a frenar el cambio climático y favorezcan nuestra salud.

5. Sostenibilidad rural

El medio rural aragonés comparte características y problemáticas con los espacios rurales del interior de la península, lugares vertebrados por núcleos de población de pequeño y mediano tamaño, con baja densidad de población, alta tasa de envejecimiento y un serio problema de despoblación. Las actividades del sector primario que tradicionalmente habían sido la base de la economía en el medio rural aragonés, han perdido peso e importancia económica y social, en algunas zonas, en favor de otras como los servicios y la hostelería.

La planificación, gestión y desarrollo de estos territorios debe empoderar a la población rural y especialmente a la femenina y joven y también a los nuevos habitantes en la gestión del territorio y la búsqueda de soluciones que supongan un verdadero desarrollo sostenible sin degradar los paisajes rurales.

  1. Fomentar y mantener programas de educación ambiental relativos a la comprensión del medio rural aragonés, sus características, formas de vida, actividades, oportunidades, problemáticas, sostenibilidad…, que integren todos los temas, incorporando visiones globales y complejas y aprovechando todos los foros y eventos disponibles que se realizan en el medio rural como ferias y otras convocatorias.
  2. Abordar desde la educación ambiental los conflictos ambientales asociados al mundo actual también en los núcleos rurales, al plantearse problemáticas similares en todos los lugares como son el consumo de energía, el agua, los residuos, la movilidad, la contaminación, etc.
  3. Impulsar acciones de formación y acciones de sensibilización en temas de mitigación y adaptación del cambio climático adaptadas al mundo rural.
  4. Promover e incentivar la participación de la mujer, la juventud y nuevos habitantes en acciones de formación y transformación de procesos como motor de cambio en el mundo rural.
  5. Poner en valor el oficio dedicado a la agricultura y ganadería como proveedor de alimentos de calidad y sostenibles y garantes de la vertebración del territorio y la biodiversidad, procurando una formación en prácticas sostenibles desde el punto de vista social, económico y ambiental.
  6. Aprovechar las posibilidades de los planes y programas de desarrollo rural para favorecer acciones de custodia del territorio entre la propiedad de terrenos y organizaciones de custodia para la mejora y conservación de los entornos rurales.
  7. Apoyar acciones educativas, de sensibilización e información en los programas de desarrollo rural o aplicados al medio rural que se ponen en marcha para favorecer la difusión de los objetivos y acciones principales de estos programas.
  8. Formar a los propietarios/as y responsables de servicios de turismo rural tanto en una gestión sostenible en el desarrollo y ejercicio de sus actividades como de herramientas de información, comunicación, sensibilización e interpretación para valorizar su entorno y compartirlo y difundirlo entre sus potenciales clientes.
  9. Incidir en el ecoturismo como modelo a desarrollar por su capacidad de aportar sostenibilidad y profundizar en el turismo de experiencias cercanas a la cultura rural.
  10. Favorecer la valorización de los productos agroalimentarios ecológicos o hechos en territorios de calidad con productos de calidad, utilizando el análisis de la huella de carbono como valor añadido de productos y servicios.

6. Salud y medio ambiente

La salud pública nos explica que el medio ambiente es uno de los determinantes de salud más importantes. La calidad del medio ambiente que nos rodea, influye decisivamente en nuestra salud y nuestro bienestar.

Los conflictos ambientales reducen el bienestar y la calidad del medio ambiente. No son consecuencia de fallos en la naturaleza y los procesos ecológicos, sino que son la respuesta a los factores de presión introducidos por las actividades humanas y de forma concatenada.

En nuestro mundo global todo tiene nexos con la salud y con el cambio del clima. Los efectos del cambio climático nos pueden hacer más pobres y la pobreza y la desigualdad son determinantes sociales cruciales en salud. También los ecosistemas podrían verse alterados profundamente por el cambio climático, dejando de prestar una gran variedad de servicios que contribuyen a nuestra salud y bienestar. El papel de la educación ambiental es ayudar a resituar a la persona como una parte de la naturaleza, y no como el centro de la misma.

  1. Ayudar a implantar formas y modos de movilidad más sostenibles, que fomenten el desplazamiento a pie y en bicicleta, las zonas de tráfico calmado y el transporte público de bajas emisiones de contaminantes y ruido. Suponen mejoras directas en la calidad del aire y en la reducción de los niveles de ruido y por tanto favorecen la salud de todas las personas.
  2. Favorecer campañas para insistir en la importancia de la calidad del agua tanto de boca como para usos de baño y ocio y comunicar las amenazas y fuentes de posible contaminación y deterioro y la responsabilidad de cada uno de nosotros/as, evitando su contaminación.
  3. Facilitar la información, la participación y el proceso de toma de decisiones a la ciudadanía sobre los impactos en la salud relacionados con la calidad del aire y el agua, el ruido y los residuos en los entornos urbanos.
  4. Relacionar nuestros estilos de vida y hábitos de conducta en la vida cotidiana con la generación de ruido y conocer los importantes efectos en nuestra salud que puede tener el ruido ambiental: aumento de mortalidad, cardiopatía isquémica, perturbación del sueño, etc.
  5. Mejorar la capacitación y formación sobre las amenazas para la salud relacionadas con el clima y el medio ambiente en general, de la comunidad sanitaria y personal profesional de la salud.
  6. Visibilizar los cobeneficios que tiene para la salud frenar el cambio climático, como reducir la contaminación del aire o favorecer la movilidad a pie o en bicicleta.
  7. Alentar a las instituciones de salud de gran visibilidad (hospitales, centros de salud, departamentos de salud…) a poner en práctica medidas de ahorro y eficiencia energética, cálculo de su huella de carbono, reducción de emisiones…
  8. Transmitir y resaltar la importancia de la naturaleza, zonas verdes, parques y espacios naturales, estructurados bajo la filosofía de la Infraestructura Verde, como espacios que Estrategia Aragonesa de pueden fomentar la existencia y desarrollo de procesos ecológicos necesarios para la vida y generar beneficios y calidad de vida a la vez que prevención ante nuevas enfermedades psico-físicas.
  9. Informar a los/as profesionales del sector agrario en las prácticas agrícolas y ganaderas (manejo y empleo de abonos y pesticidas, salud animal), que eviten el traspaso de sustancias a la cadena alimentaria y afecten a la salud humana.
  10. Fomentar el consumo de productos y alimentos saludables y libres de tóxicos.

7. El capital natural: naturaleza y biodiversidad

Capital natural son todos los servicios que nos proporciona la naturaleza y de los que depende nuestra existencia, como el agua, el aire y el suelo donde se desarrollan diversos hábitats naturales y donde producimos alimentos. También incluye toda la variedad de seres vivos, organismos y ecosistemas (biodiversidad): ríos y medios acuáticos, estepas y pinares, bosques húmedos y prados y roquedos de alta montaña sin olvidar las singulares formaciones geológicas. Todo ello conforma un rico y variado patrimonio natural, que como tal debemos cuidar, proteger y potenciar.

Aragón reúne en su territorio una gran variedad y riqueza de ecosistemas y paisajes en buen estado de conservación con una gran biodiversidad de especies de flora y fauna, algunas singulares, amenazadas y únicas en Europa. Aragón cuenta con una amplia red de equipamientos donde se informa, orienta, sensibiliza y educa a los visitantes en los valores del espacio. De esta manera, la educación ambiental y sus diversas herramientas como la información, la participación o la interpretación del patrimonio son claves especialmente para la gestión, el uso público y la conservación de estos espacios.

  1. Fomentar, mantener y realizar un seguimiento y evaluación de los programas de educación ambiental relativos a los valores de la naturaleza y la biodiversidad.
  2. Abordar desde la educación ambiental las tareas de facilitación en las problemáticas ambientales y conflictos de intereses que puedan surgir entre la administración que gestiona espacios naturales, los habitantes de la zona donde se ubican y los usuarios y visitantes, con el fin de buscar soluciones y clarificar los pasos y procesos necesarios para llevarlas a cabo.
  3. Dotar a los equipamientos de educación ambiental en espacios naturales de los recursos necesarios para que en el desarrollo de sus programas y actividades de educación ambiental sean dinamizadores de su entorno.
  4. Crear redes de trabajo y encuentros de personas, entidades, y equipamientos en el medio natural para compartir experiencias y generar reflexión y proyectos comunes.
  5. Planificar actividades de educación ambiental tanto para la población residente de los espacios naturales como la población visitante. Equilibrar en los mensajes tanto los contenidos de ámbito natural como los relativos al ámbito sociocultural.
  6. Utilizar el carácter ejemplificante de la gestión de las instalaciones de los equipamientos ambientales (ahorro de energía, agua, sistema de calefacción y refrigeración, etc.) como recurso educativo.
  7. Poner en práctica las técnicas y características de la interpretación ambiental o del patrimonio, como una herramienta de gestión fundamental en este tipo de espacios.
  8. Comunicar los efectos que los espacios naturales y la biodiversidad pueden sufrir debido al cambio global y visibilizar las posibilidades y acciones de adaptación.
  9. Favorecer la educación en el respeto a la fauna silvestre y las conductas responsables entre propietarios/as de animales domésticos y mascotas, para su control, cuidado adecuado y no abandono en el medio natural que pueda producir impactos negativos en otras especies.
  10. Concienciar sobre buenas prácticas a tener en cuenta al realizar actividades deportivas o de ocio a los/las responsables de empresas de turismo activo para no dañar al suelo, a la fauna y flora u ocasionar impactos en el paisaje, aprovechando su realización resaltar los valores ambientales de la zona o espacio donde tengan lugar.

8. Agua: ahorro y eficiencia

En 2010 Naciones Unidas reconocía el derecho humano al agua, un agua que debe ser suficiente, salubre, aceptable, asequible y accesible para uso personal y doméstico de todas las personas. Reconocía también el derecho al saneamiento, herramienta imprescindible para evitar las numerosas muertes y enfermedades fácilmente erradicables que cada año provoca el agua contaminada.

El agua es uno de los recursos naturales más valiosos e importantes. Es el elemento que permite la vida en La Tierra. Por eso, porque su disponibilidad es limitada y finita, aunque renovable, su uso debe basarse en principios de racionalidad, mesura, equidad y solidaridad.

La educación ambiental debe colaborar a mejorar la información relacionada con el agua, y que esta información, sea nunca mejor dicho, clara y transparente. Es también uno de los recursos que más se ven afectados por el cambio climático, que hará disminuir su disponibilidad, una ocasión para mejorar nuestra adaptación y priorizar las medidas de ahorro y eficiencia en su uso en todos los sectores y actividades económicas.

  1. Tomar conciencia de la complejidad de la gestión del agua en todos sus ámbitos (urbano, agrícola, ganadero, industrial…) destacando el consumo y potencialidad de su ahorro, el uso eficiente y el cuidado por sectores y ámbitos, especialmente el referido al hogar, comunidades de vecinos, empresa, edificios públicos…
  2. Visibilizar la gestión del agua a través de visitas a distintas infraestructuras del ciclo del agua urbana: potabilizadora, estación depuradora de aguas residuales… para comprender el ciclo del agua urbana de una localidad (captación, transporte, almacenamiento, potabilización, distribución, consumo, saneamiento, depuración y vertido) y los conceptos de la factura del agua.
  3. Realizar visitas con la población a cauces de ríos, ecosistemas fluviales y embalses para desarrollar un vínculo afectivo con estos entornos, disfrutar de ellos y conocer cómo les afectan nuestros hábitos y acciones cotidianas.
  4. Realizar programas, campañas y acciones específicas de sensibilización bajo la perspectiva de que ni el inodoro es una papelera, ni el fregadero un vertedero y las repercusiones de estas conductas en los sistemas de depuración.
  5. Difundir buenas prácticas de tecnologías blandas o extensivas de depuración de aguas efectivas en la disminución de la carga contaminante hasta dejarla en un estado adecuado para su retorno al ciclo natural del agua.
  6. Difundir en la cultura ambiental de la ciudadanía, y en todos los conflictos y problemáticas asociadas al agua, las grandes líneas de la Directiva Marco del Agua.
  7. Valorizar y recuperar la memoria histórica del agua: usos tradiciones, patrimonio hidrológico, mediante trabajo con la población, visitas, entrevistas…
  8. Visibilizar la importancia del agua como recurso en tiempos de cambio global, con previsible reducción importante de los recursos disponibles para actividades y sectores como la agricultura y ganadería, el ocio, usos domésticos e industriales; las alternativas de adaptación en estos sectores y conocer y calcular su huella hídrica.
  9. Contribuir mediante herramientas como la información, la formación de distintos sectores y profesionales, el debate y otras herramientas participativas a clarificar valores y lograr consensos sobre los grandes temas del uso y la gestión del agua.
  10. Explicar y concienciar en que el agua es un derecho, al que toda la humanidad debería tener acceso de forma solidaria, y que como recurso limitado debe gestionarse con racionalidad y mesura.

9. Participación, capacitación y empoderamiento de la población

El objetivo de la Educación Ambiental es capacitar a las personas en el análisis de los conflictos socioambientales, pero también, y fundamentalmente, en contribuir a su resolución. En ese camino de la sensibilización de las repercusiones sociales y ambientales de nuestros hábitos cotidianos, estilos de vida y modelos de desarrollo, la educación ambiental debe facilitar pasar del discurso del problema al de las soluciones, de la impotencia a la confianza y puesta en marcha de alternativas, en aquello que ya es posible hacer y de otras que habrá que ir construyendo colectivamente.

En ese marco, la participación, la capacitación y el empoderamiento de la personas y las comunidades son derechos (y deberes) y procesos esenciales en la conformación de políticas públicas en que debe intervenir la educación ambiental con sus herramientas.

  1. Ofrecer información relevante, adecuada y apropiada al segmento de población al que se dirige en tanto en los canales y formatos como en los contenidos y lenguaje empleado.
  2. Considerar como una fase implícita a los procesos de consulta, el retorno de resultados a la ciudadanía.
  3. Reforzar el papel de las entidades ciudadanas (organizaciones, asociaciones, etc…) en los procesos relativos a la sostenibilidad económica, social y ambiental, mediante la participación real y para la toma de decisiones.
  4. Atraer la participación de la ciudadanía no organizada, recordándole las herramientas y procesos a su alcance para aumentar su empoderamiento y participar en la toma de decisiones.
  5. Transmitir y fomentar la cultura de la participación a partir de la práctica y la experiencia y convertirla, junto con otras competencias, en inicio de un proceso que lleve a un empoderamiento individual y colectivo para afrontar los retos socioambientales.
  6. Facilitar los procesos de participación a través de las distintas herramientas e instrumentos de la información, la comunicación y la educación ambiental.
  7. Difundir los principios de la gobernanza y el buen gobierno: apertura, participación, eficacia, responsabilidad y coherencia en las políticas en torno al medio ambiente y las problemáticas socioambientales.
  8. Realizar un aprendizaje conjunto, con intercambio de experiencias y trabajo en red en torno a los distintos temas socioambientales entre diferentes grupos de interés, involucrando al tejido asociativo, sectores económicos y movimientos sociales, como agentes transformadores de su entorno más cercano.
  9. Acercar posturas en torno a conflictos ambientales con diferentes sectores económicos y sociales implicados, apoyándose en procesos de participación, trabajo del consenso, técnicas de mediación, etc.
  10. Facilitar y aportar nuevas ideas, aproximaciones, procesos y metodologías compartidas entre los diversos agentes, interlocutores, actores, vecinos y habitantes de un entorno determinado que sean innovadoras, positivas y técnicamente transversales en el abordaje de la sostenibilidad.

10. Cambio climático y cambio global

Nunca antes, ningún otra Convención Internacional en materia ambiental ha suscitado tanta atención por parte de toda la sociedad. Tras varias conferencias con escasos y lentos avances el año 2015 se cerró con un gran éxito: el Acuerdo de París, el Protocolo que sustituye al de Kioto, dirigido a evitar los efectos más peligroso del cambio climático, fijándose como objetivo que la temperatura media atmosférica no supere los 2ºC en el año 2100, con la decidida intención de quedar por debajo de 1,5ºC, lo que reduciría notablemente los riesgos y los efectos del cambio climático.

La educación ambiental debe transmitir la urgencia de la necesidad de actuar individual y colectivamente, reconocer la importancia de la existencia de un acuerdo mundial y unos compromisos a nivel europeo, nacional, regional y local para cumplirlos y la pertinencia de ofrecer estrategias socioeducativas que permitan superar las barreras al conocimiento y a la acción que bloquean las soluciones.

  1. Dirigir las estrategias de comunicación y educación sobre CC fundamentalmente a las personas adultas con más responsabilidad en las causas y más capacidad de decisión para realizar cambios significativos en sus acciones y para conocer las consecuencias de no actuar para frenarlo.
  2. Visibilizar el denominado sector difuso y sus actividades (residencial, movilidad, agricultura y residuos) como generador de la mayor parte de las emisiones de GEI.
  3. Favorecer el desarrollo en el currículo escolar en sus diferentes niveles educativos, superando la visión de conocer el fenómeno y acudir a las raíces del problema, comprender nuestras vulnerabilidades y saber sobre sus soluciones, afrontándolo como un reto para mejorar la vida en el planeta.
  4. Revalorizar la importancia de la acción individual, pero sobre todo colectiva, frente al cambio climático, trasladando al público la importancia de su impacto agregado positivo.
  5. Visibilizar, dar a conocer y ayudar a desarrollar e implementar las medidas de adaptación que pueden realizarse en sectores tan importantes como la agricultura, el turismo, la edificación, el agua o la salud.
  6. Dar a conocer las recomendaciones y conclusiones de seminarios y tesis sobre percepción, comportamientos y formas de comunicar el cambio climático, tanto entre los profesionales de la EA, como de otros ámbitos.
  7. Ayudar a superar la visión lejana y ajena (deslocalizada y atemporal) del cambio climático mediante la visualización de sus efectos y el establecimiento de conexiones con nuestros estilos de vida (modelo energético, de producción y consumo…) y conductas cotidianas, para ofrecer alternativas concretas y factibles de cambio que aumenten la predisposición y la capacidad para la acción individual y colectiva.
  8. Fomentar y capacitar a las personas para una cultura de la medida tanto a nivel individual como colectivo (consumos de energía y agua, emisiones de GEI y huella de carbono) que permita relacionar comportamientos individuales y colectivo con efectos, cuantificar los logros, visualizar los cambios positivos y comprometer con ellos.
  9. Hacer uso de la mediación y de estrategias de aprendizaje social (líderes sociales, acompañamiento y tutoría en experiencias domésticas) e incrementar el prestigio social de comportamientos y estilos sociales que ayudan a mitigar el CC.
  10. Visibilizar las relaciones de contenidos, dinámicas y procesos interdependientes entre el cambio global y el cambio climático.

La EÁREA 2001-2018

Jaca fue el punto de partida del proceso EÁREA en 2001, en las II Jornadas de Educación Ambiental de la Comunidad Autónoma de Aragón, donde se elaboró un documento, que tras diversas aportaciones, fue aprobado en 2003 por el Gobierno de Aragón como la Estrategia Aragonesa de Educación Ambiental (EÁREA).

En su aplicación y desarrollo posterior se realizaron distintos eventos como las III Jornadas de Educación Ambiental de la Comunidad Autónoma de Aragón (2006), el proceso de Calidad en Educación Ambiental (2008-2010), las Jornadas sobre Necesidades Especiales y Educación Ambiental (2011-2012) o las de Medio Ambiente Urbano y Educación Ambiental (2013). Este proceso culmina en 2017 en la Jornada denominada Nuevos retos para la EÁREA: Incorporando una nueva mirada.

En paralelo a todo el proceso, desde los primeros años de andadura de la EÁREA se incentiva la adhesión de entidades a sus principios y objetivos. En el apartado de información, el Boletín Electrónico RedEÁREA fue el principal vehículo de difusión de las iniciativas en torno a la educación ambiental en Aragón.

Principales documentos generados en el proceso

  • Documento EÁREA 2004 – Documento donde se describe todo el proceso de participación y construcción de la Estrategia desde las II Jornadas de Educación Ambiental y el trabajo sectorial hasta su redacción final y aprobación.
  • III Jornadas de Educación Ambiental en Aragón – Documento que recoge las ponencias y trabajo en grupo de estas Jornadas.
  • Documento Calidad en educación ambiental – Documento que recoge el resultado del trabajo realizado a lo largo de 3 años para establecer los criterios de calidad a aplicar en programas y acciones de educación ambiental en Aragón.

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