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El Museo de la Trashumancia custodia el pasado, el presente y el futuro de Guadalaviar

“La historia de la trashumancia de Guadalaviar vive. Todavía está viva”. Con esta frase, una de las guías que han atendido a los miles de visitantes que han pasado por el Museo de la Trashumancia de Guadalaviar reivindicaba este espacio de memoria y también de futuro en el documental sobre el centro estrenado este sábado. En un momento en el que esta práctica ancestral está en sus horas más bajas, en el municipio de la Sierra de Albarracín reivindican su oficio como patrimonio cultural, sobre todo después de que la Unesco le otorgase en 2023 la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y como baluarte de esa reivindicación de su identidad emerge orgulloso el Museo de la Trashumancia que, 25 años después de su apertura, sigue siendo un lugar de memoria viva y de arraigo.

Para celebrar las bodas de plata del Museo, este sábado se estrenó el documental El Museo de la Trashumancia. XXV años de historia elaborado por Pablo Soriano en el que durante casi una hora repasa de forma exhaustiva este cuarto de siglo del centro expositivo. El director, que todavía por la mañana había realizado los últimos cambios en la edición del reportaje, reconoció que “como todo” lo relacionado con el Museo “parte de Javier (Martínez)”, que quería hacer “algo para conmemorar el aniversario”. “De ahí viene la recopilación de imágenes, documentos y testimonios”, apuntó. Soriano reconoció que el documental cuenta la historia del museo pero también la del municipio “porque la trashumancia va ligada a Guadalaviar”.

Además del trabajo de preparación y edición del vídeo, una de las partes más complicadas para el responsable del audiovisual fue la recopilación de los vídeos que ilustran las jornadas y encuentros llevados a cabo en estos años. “Al final, fueron once encuentros, desde 2001 hasta 2011, y ha sido laborioso recopilar muchas de esas imágenes y conseguir el permiso de cesión a las personas que las rodaron”, explicó.

Proyección del documental ‘El Museo de la Trashumancia. XXV años de historia’, realizado y dirigido por Pablo Soriano 

En el relato del vídeo, distintos protagonistas comparten sus trocitos de historia del Museo y su vínculo con el oficio de la trashumancia y con el Museo. Así, por los planos desfilan tanto el alcalde que lo inauguró, Camilo Cavero, como el actual, Mariano Argües. Por supuesto, tiene un papel destacado el director del Museo y su principal impulsor, Javier Martínez, así como el grupo de profesores universitarios que colaboró con el proyecto desde su génesis como José Manuel Latorre, José Luis Castán o José Luis Argudo, entre otros.

El director del museo, Javier Martínez (c) explica al actor Pepe Viyuela y a la música Sara Águeda los contenidos del centro

El Museo de la Trashumancia “es un espacio que muestra la cultura tradicional de los montes universales, en especial la trashumancia, pero no únicamente esto, sino también las antiguas formas de vida de la sierra y el conjunto del patrimonio inmaterial”, explicó este sábado su director, Javier Martínez, que señaló que no se trata de “un museo acumulativo lleno de (objetos)etnológicos como aquellos museos a la antigua usanza que estaban llenos de trastos, sino que es un museo muy diáfano”. En efecto, el Museo ocupa todo un edificio que se recuperó por completo con un proyecto expositivo completo y muy visual en el que se repasa tanto la historia de la trashumancia como algunas de las actividades relacionadas con el traslado del ganado en busca de pastos. Una colección de cencerros de todos los tipos y tamaños, una cabaña, las herramientas para el marcado de los animales o unidades de medida son algunos de los entornos en los que el visitante se sumerge durante las cerca de dos horas que dura la visita cuando se acompaña de la audioguía locutada por Rafael Taibo.

El alcalde de Guadalaviar, Mariano Argüés, señaló con motivo de las bodas de plata del museo que la infraestructura “significa un impulso a la propia trashumancia” porque, continuó, los vecinos de Guadalaviar quieren “seguir conservando todos los valores que conlleva la trashumancia, también en los sentidos económico y sentimental porque esto implica un montón de familias y es la industria mayoritaria del pueblo”. Aunque todos coinciden en que la apertura del Museo permitió el surgimiento de una incipiente oferta turística, la realidad es que con la afluencia actual apenas ha generado impulso económico. El alcalde valoró que en Guadalaviar “no se nota como en otros pueblos como Albarracín o Mirambel”.

Sin embargo, el regidor sí que lamentó la pérdida de cabaña. “En el censo del año 1970 había unas 14.000 cabezas de ganado y ahora estamos en la mitad”, apunto Argüés, que añadió que “encima nos están quitando los pastos, que es otra cosa que estamos reivindicando desde Europa, retirándonos las hectáreas de pasto”.

“El Museo de la Trashumancia es un proyecto ambicioso que, al principio, parecía imposible de conseguir pero que lo logramos gracias a la colaboración de muchas instituciones que creyeron en nuestra idea y que nos apoyaron”, reconoció Martínez.

Afluencia

Los primeros meses de funcionamiento del museo la afluencia de visitante fue una avalancha. “Se nos fue de las manos”, reconoce el director del centro en el documental presentado este sábado.

Ni desde el propio Museo ni desde el Ayuntamiento se tiene un registro concreto de cuántas personas han pasado por las salas del Museo de la Trashumancia en estos 25 años. Este periódico publicaba en septiembre de 2001 que el Museo de la Trashumancia había “recibido 6.000 visitas en dos meses”. Sin embargo, el ritmo de las visitas ha ido decayendo con los años.

Dos ciclistas en la ruta de Montañas Vacías, sorprendidos por la celebración

“La influencia era masiva los fines de semana. Teníamos entonces tres guías en activo antes de tener la audioguía y había veces que con grupos de 30 a 40 personas había fila en la puerta esperando entrar. Era una barbaridad. Había días que venían 400 o 500 persona. Luego, poco a poco, fue aminorando lógicamente porque la gente del entorno ya lo conocían”, recordó Javier Martínez. Así, en la actualidad, durante el verano pasan “ocho personas diarias de media, y en invierno cuatro al fin de semana”, reconoció la guía, Míriam González.

Audioguías de lujo

Los visitantes que acuden al Museo de la Trashumancia pueden recorrer sus espacios en solitario, acompañados de Míriam González, actual guía del Museo, o descargándose en el teléfono de forma gratuita las explicaciones de cada uno de los recursos museísticos con la voz de Taibo. “La gente se queda sentada, embobada, escuchando las explicaciones”, reconoció la encargada del centro expositivo.

La incorporación de esta tecnología que permite a los visitantes escuchar las explicaciones de lo que están viendo desde su propio teléfono inteligente ha sido la última incorporación al museo, que apenas ha modificado sus fondos ni su estructura desde su fundación.

El proyecto se presentó en 1999 por un importe de 48 millones de pesetas (algo más de 288.000 euros) aunque finalmente el presupuesto se disparó hasta los 74 millones, recordó el entonces alcalde Camilo Cavero en el documental que se presentó este sábado.

Celebración

Los actos para celebrar el aniversario de la apertura del Museo de la Trashumancia comenzaron el viernes con la inauguración de las jornadas y la emisión en directo del programa Hoy por Hoy Teruel de la Cadena Ser. El sábado, además de la proyección del documental El Museo de la Trashumancia. XXV años de historia, la jornada de este sábado tuvo un marcado carácter festivo y los vecinos y amigos que se habían apuntado previamente pudieron compartir comida y tardeo en el paraje de la Fuente Feliz, próximo al municipio, donde actuó el grupo Alpargatas con Tomate. La sobremesa concluyó con un espectáculo de doma de caballos en otro paraje, el de la Variza, en la Dehesa Boyal, a cargo de los desbravadores Vicente Franch e Ignacio Almodóvar.

Los sonidos de los cencerros despiertan la curiosidad de todo el que visita el museo

Más de un centenar de personas se reunió en la Fuente Feliz para compartir mesa y mantel. Entre los asistentes, Raquel Ramón, vecina de Zaragoza pero hija del pueblo, reconoció que la apertura del Museo había “dado a conocer un poco más el pueblo” y echó de menos las “fiestas que se hacían desde el Museo”. Al lado suyo, Rosa Subirón, que lleva 20 años viviendo en la Sierra, aseguró que no se podía imaginar actualmente Guadalaviar sin el Museo. Tampoco Antonio Ibáñez, que además de haber hecho la trashumancia colaboró en la construcción del centro museístico, que calificó como “algo espectacular porque directamente aquí no teníamos nada y empezó a venir mucha más gente”.

La programación del aniversario se cerró con la representación de Los Milagros de Nuestra Señora, con el actor Pepe Viyuela acompañado de la música de Sara Águeda, en la Dehesa Boyal.

El propio Pepe Viyuela reconoció después de visitar el Museo que le había supuesto “un descubrimiento” porque “no conocía nada” de la trashumancia. Del Museo, el actor valoró que el hecho de saber de dónde venimos nos ayuda a entendernos mejor ya saber el valor, a darle valor real a todo aquello que nos rodea. Entonces, creo que esta iniciativa va mucho más allá de lo que pueda ser una anécdota o un entretenimiento, una visita que te pueda satisfacer y entretener durante un rato”.

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