La desertificación no es un problema del futuro ni una amenaza lejana confinada a regiones áridas de continentes remotos. Es una realidad que ya está moldeando los paisajes, economías y comunidades de nuestro país. En España, uno de los países europeos más vulnerables a la degradación de la tierra, la desertificación avanza en silencio, pero con consecuencias palpables: pérdida de fertilidad del suelo, retroceso de la vegetación natural, incremento de incendios forestales, disminución de recursos hídricos y abandono de usos tradicionales del territorio. Frente a este escenario, el Atlas de la desertificación de España (ADE) nace con un propósito doble: documentar con rigor científico la complejidad del fenómeno y ofrecer una herramienta accesible, visual y actualizada para comprenderlo, anticiparlo y actuar.
España no puede permitirse ignorar la desertificación. Más del 70 % de su territorio se encuentra en riesgo de sufrir procesos de degradación del suelo, y una parte significativa de su territorio ya muestra síntomas preocupantes. Sin embargo, más allá de los titulares alarmantes, lo que este Atlas pretende es invitar a una mirada profunda, informada y matizada de la desertificación. Porque desertificación no es solo pérdida de suelo, ni solo aridez climática. Es un proceso multifactorial, vinculado tanto a variables biofísicas como a dinámicas socioeconómicas, históricas y políticas. El fenómeno se manifiesta de formas diversas: desde la erosión visible en laderas desprovistas de cobertura vegetal hasta la degradación paulatina de la funcionalidad ecológica de un ecosistema; desde la sobreexplotación de acuíferos hasta el abandono agrícola o la banalización paisajística por ciertos modelos de desarrollo urbano o turístico. Este Atlas muestra que la desertificación en España no es uniforme ni inevitable, y que hay tanto degradación en curso como oportunidades de restauración y resiliencia.
El Atlas de la desertificación de España representa una contribución nove- dosa por varias razones. En primer lugar, ofrece una lectura integradora del territorio español desde la perspectiva de los procesos de desertificación. No se limita a cartografiar zonas en riesgo, sino que explora los múltiples factores que confluyen en este proceso: el clima y su creciente variabilidad, la brecha hídrica, la calidad y usos del suelo, la pérdida de biodiversidad, las presiones humanas, la gestión forestal, los cambios de uso del territorio y las tendencias socioeconómicas. Cada uno de estos factores se analiza mediante mapas, gráficos y explicaciones que combinan la mejor ciencia disponible con una voluntad divulgativa clara. En segundo lugar, este Atlas presenta el nuevo mapa de desertificación de España, una herramienta de diagnóstico que sintetiza décadas de investigación, datos territoriales y evaluación ambiental. Este mapa no pretende ser un juicio definitivo ni una sentencia sobre el destino de un territorio, sino una representación dinámica de la vulnerabilidad y exposición de diferentes regiones a los procesos de desertificación. En él se integran datos climáticos, edáficos, biológicos y socioeconómicos, así como indicadores de actividad humana que degradan el territorio.