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Al menos dos de los halcones peregrinos criados en las terrazas de Etopia han encontrado pareja y hacen su vida en el entorno urbano de Zaragoza

“El amor está en el aire”. El éxito musical que lanzó John Paul Young a finales de los años 70 se está haciendo realidad en Zaragoza, dentro del programa municipal de reintroducción del halcón peregrino en la biodiversidad urbana de la ciudad, que se inició hace ahora cuatro años. Al menos dos de los halcones que fueron acogidos en las terrazas de Etopia para dar su salto a la vida adulta de la manera más natural posible han encontrado pareja y están instalados en la ciudad o en sus proximidades, confirmando así el éxito de esta estrategia de naturalización.

La consejera Tatiana Gaudes explica que “el trabajo que se está haciendo desde el área de Medio Ambiente y Movilidad, con el apoyo de la Unidad Verde y del experto cetrero Luis Pérez, es muy gratificante. Vemos el éxito de esta iniciativa, que tiene un importante componente medioambiental pero también nos ayuda a sensibilizar a la ciudadanía en el cuidado y el respeto a este tipo de aves y al resto de nuestro ecosistema urbano“.

Los halcones “enamorados” son Fidel y Cierzo. Gracias a la geolocalización, así como a los avistamientos hechos por ornitólogos y otras personas aficionadas, se sabe que Fidel está viviendo en el cauce del Ebro, en concreto en los cortados existentes cerca de Utebo. La noticia añadida es que tiene pareja: según parece, ha encontrado a una hembra que, al contrario que Fidel, habría nacido en el medio natural y desarrollado siempre su vida de manera autónoma.
Un caso aún más curioso es el de Cierzo. Este halcón, soltado hace cuatro años, se había quedado por la zona de San Gregorio, aunque hace unos meses fue encontrado herido por una persona que, afortunadamente, dio aviso. Cierzo fue recogido por la Unidad Verde de Zaragoza y trasladado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca, donde fue operado de su ala fracturada el 8 de junio del año pasado.

De manera casi inesperada, Cierzo se recuperó muy bien y pudo ser devuelto a la naturaleza en noviembre. No sólo ha conseguido sobrevivir, sino que además encontró pareja muy poco tiempo después. En este caso, además, todo parece indicar que se trata de una hembra de halcón procedente de Madrid. Los expertos creen que esta halcón femenina habría llegado a la capital aragonesa este invierno y aquí se encontró (literalmente) con Cierzo.

La pareja ha encontrado su hogar en la torre de la iglesia de San Antonio de Padua o en sus proximidades. Varias personas les han visto con frecuencia por esta zona del distrito de Torrero, donde quizá más adelante siga creciendo la familia.

Noticia completa: Zaragoza Noticias

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