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Claves sobre el nuevo plan de ahorro energético: ¿a quién afecta? ¿qué medidas incluye?

El miércoles 10 de agosto es la fecha para que entren en vigor las primeras medidas del nuevo plan de ahorro energético. Un paquete que, entre otras cosas, dispone que edificios públicos y privados reprogramen la temperatura de sus aires acondicionados, apaguen sus escaparates por la noche e informen sobre el porqué de estos cambios. El objetivo es empezar a reducir el consumo energético, como se ha acordado con Bruselas, ante la ola inflacionista y un riesgo creciente de que se materialicen las amenazas de Moscú de un corte total en el suministro de gas a Europa. “No nos podemos permitir perder ni un solo kilovatio hora”, dijo la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, tras la aprobación del plan, que también incluye nuevos descuentos para los usuarios del transporte en ferrocarril.

¿A quién afecta?

A los edificios que tengan usos administrativos (los de la Administración pública, oficinas, zonas de uso público, etcétera), comerciales (tiendas, grandes almacenes, supermercados, centros comerciales), a la hostelería ―aunque Ribera ha aclarado que pueden suavizar algunas medidas―, a espacios culturales como cines, auditorios o centros de congresos, y a edificios relacionados con el transporte de personas, como estaciones y aeropuertos. No afecta a los hogares.

¿Qué medidas incluye?

La regulación de la temperatura y el apagado de escaparates e iluminación serán las primeras medidas en entrar en vigor, a la medianoche del martes al miércoles, es decir, pasados siete días naturales desde la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del decreto que contiene el plan. El aire acondicionado no podrá ser inferior a los 27 grados y la calefacción, en invierno, superior a los 19 grados; la humedad relativa debe mantenerse entre el 30% y el 70%. A partir de las 22.00, se deberán apagar los escaparates y el alumbrado de los edificios públicos que a esa hora estén desocupados.

Hay más. Para el 30 de septiembre, los edificios deberán contar con un sistema automático de cierre de las puertas que dan a la calle, para evitar que estén abiertas de par en par, algo común en grandes almacenes, tiendas o bares. Esta obligación ya existía desde 2009, salvo para locales que se climatizan con energía renovable, que ahora también tendrán que adecuarse. Los edificios obligados a limitar su temperatura también deberán informar sobre las nuevas medidas de ahorro a través de carteles o pantallas visibles desde su entrada. Tienen hasta el 2 de septiembre para hacerlo. Además, deberán adelantar la inspección de eficiencia energética, antes de que acabe el año, aquellos edificios que hayan realizado la anterior antes del 1 de enero de 2021. El Gobierno estima que cada grado menos en el termostato supone un ahorro en el consumo del 7%.

¿Hay excepciones?

Sí. No deben cumplir con los límites de temperatura aquellos centros que no puedan respetarlos por condiciones laborales o especificidades del sector ―como las cocinas de los restaurantes―. También quedan excluidos los centros de formación (universidades, colegios, guarderías), centros sanitarios y hospitales, peluquerías y lavanderías, gimnasios, medios de transporte (trenes, barcos, aviones) o las habitaciones de los hoteles (sí las zonas comunes), señala el ministerio.

Ribera aclaró el viernes, ante el escepticismo de hosteleros y comerciantes y las críticas de las comunidades del PP alentadas por la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que las condiciones de los trabajadores priman sobre el ahorro energético y que el plan debe aplicarse “con flexibilidad”. El decreto menciona que los umbrales de temperatura deberán “ajustarse” para cumplir con el decreto sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. Este prevé temperaturas entre los 17 y los 27 grados para locales donde se realicen trabajos sedentarios; y entre 14 y 25 grados en caso de trabajos ligeros, lo que permitirá a la hostelería bajar el aire hasta 25 grados. El decreto también excluye a “aquellos recintos que justifiquen la necesidad de mantener condiciones ambientales especiales o dispongan de una normativa específica que así lo establezca”.

Noticia completa en El País. Laura Delle Femmine/Ramón Muñoz


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