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El horno de abejas de San Martín del Río se abre a otros insectos polinizadores tras su restauración

Las abejas y toda la familia de insectos polinizadores están de enhorabuena con la iniciativa del proyecto Reconecta por el que se han restaurado, entre otros elementos, un horno de abejas en el término municipal de San Martín del Río, en la comarca del Jiloca y que ahora se espera que sea utilizado por otras especies distintas de polinizadores más allá de las propias abejas. La iniciativa, en la que ha participado el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (Cita) junto a la asociación Acobija, ha permitido restaurar una de estas edificaciones destinadas al cuidado de las abejas.

El horno de abejas se encuentra junto a un camino público en una finca particular y su estado de conservación era mejorable, a pesar de que se habían llevado a cabo algunas actuaciones. La construcción data de principios del siglo pasado y llevaba décadas casi sin uso y con ningún mantenimiento.

Los hornos de abejas con “construcciones destinadas a servir de morada a las abejas”, explica la Fundación Amigos de las Abejas, que señala en su web que se ubican en zonas de monte bajo donde abundan las plantas aromáticas. Los hornos albergan en su interior una serie de cajones de madera que invitan a las abejas a construir sus panales a los que acceden a través de un pequeño hueco en la fachada llamado piquera y que generalmente se orienta al sur. El apicultor accede al interior del edificio por una puerta abierta en la fachada contraria para recoger la miel y la cera desde la parte trasera de los cajones.

La coordinadora de proyectos de Acobija, Andrea Rodríguez, señaló que después de que el Cita hubiera seleccionado diferentes proyectos que podían encajar en el programa Reconecta, su organización planteo la “mejora de hábitats para polinizadores silvestres a través del mantenimiento de infraestructuras tipo culturales como son los hornos. Y de ahí salió esta actuación”, puntualizó.

Rodríguez explicó que estas construcciones eran frecuentes en el Sistema Ibérico y que todavía se pueden identificar muchas de ellas, la inmensa mayoría en desuso y en estado de abandono y ruina.

Rodríguez abundó que Acobija es una entidad con “conciencia de que los polinizadores, sobre todo los insectos polinizadores, son importantísimos para el tema de la polinización y para el tema de la seguridad alimentaria (…) para que haya diferentes tipos de plantas”. Por eso quiso extender el concepto de insectos polinizadores más allá del universo apícola. “Hay distintos grupos de polinizadores, desde abejas, abejorros, mariposas, hormigas o escarabajos, y todos ellos cumplen una función” porque “diferentes especies de polinizadores están vinculadas a especies concretos de plantas. Es decir, sin ese polinizador esa planta no existiría”, dijo.

Tras la rehabilitación del horno de abejas de San Martín del Río, este complejo servirá para albergar no solo a abejas sino a todo tipo de polinizadores.

Los hornos de abejas suelen estar situados cerca de puntos de agua porque “los insectos polinizadores en general, sobre todo las abejas, beben mucho”. Por ello, en el trabajo de recuperación de esta edificación se ha habilitado, además, una acequia con un punto de agua que se ha saneado.

La actuación se completará con la plantación de aromáticas para fomentar la presencia de polinizadores en busca de “una fuente de refugio y de alimento”, dijo la coordinadora del proyecto.

La elección de esta construcción para intervenir sobre ella no fue fruto de la casualidad. Rodríguez explicó que, dentro de su labor de custodia del territorio, el programa Reconecta, a través de la asociación Acobija, alcanzó un acuerdo con el propietario, un particular que ya había realizado algunas intervenciones de urgencia en el edificio. “Este horno sí que estaba rehabilitado, aunque no estaba en condiciones”, dijo la portavoz de Acobija. El propietario gestionaba colmenas en el horno para aprovechar la miel, “pero eran abejas silvestres”, apuntó.

Los trabajos de rehabilitación y los materiales han supuesto la inversión de 12.000 euros (IVA incluido), para lo que se contó con el apoyo de distintas fundaciones. Se intervino tanto en el exterior como en el interior y se instaló un panel informativo junto al horno, visible desde el camino público.

Noticia completa: Diario de Teruel

 

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