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Grupo Pastores ha aportado 40.000 kilos de huesos en 4 años para alimentar al quebrantahuesos del Pirineo

Pastores Grupo Cooperativo ha aportado 40.000 kilos de alimento para los comederos de quebrantahuesos del Pirineo durante los últimos cuatro años. Esta aportación se enmarca en el convenio de colaboración que firmó en el año 2018 con el Gobierno de Aragón y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), gracias al cual se ofrece alimento “seguro y de calidad” al quebrantahuesos, mejorando así su conservación en el Pirineo aragonés.

Los huesos que aporta Grupo Pastores sirven para abastecer de alimentación a los comederos de quebrantahuesos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y La Garcipollera, ambos gestionados por el Gobierno de Aragón, para el comedero de aves necrófagas de Aínsa y para el programa de alimentación suplementaria de parejas reproductores que lleva cabo la FCQ. En los últimos cuatro años, los comedores de Ordesa y La Garcipollera han recibo 24.000 kilogramos de huesos de Grupo Pastores; el de Aínsa 13.200 kilos; y el programa de la FCQ 2.800 kilos.

Próximo a vencer este convenio, la previsión y el deseo de las tres partes es dar continuidad a esta colaboración bien prorrogando el actual acuerdo, bien suscribiendo uno nuevo, según avanza Juan Antonio Gil, presidente de la FCQ.

Gracias a este acuerdo, Grupo Pastores ofrece una alimentación segura y de calidad para los quebrantahuesos que pueblan el Pirineo y además de forma gratuita.

Juan Antonio Gil explica que de manera prácticamente semanal, Grupo Pastores deja los huesos en un punto concreto (Labuerda es el sitio estipulado) al mismo tiempo que hace sus rutas de distribución. Personal del Gobierno de Aragón y de la FCQ se encarga de ir a ese punto a coger los huesos para su posterior distribución tanto en los comederos (todo el año) como cerca las zonas de nidificación incluidas en el programa de alimentación suplementaria (de octubre a enero).

Un quebrantahuesos puede tener diez nidos, un territorio que ocupe 150 kilómetros cuadrados”, explica Juan Antonio Gil, que añade que la comida se pone cerca de esas zonas, donde también hay cámaras de fototrampeo.

Juan Antonio Gil destaca las ventajas y beneficios de esta aportación de huesos por suponer una alimentación segura para el quebrantahuesos y gratuita para los gestores de los comederos.

Fuente: Diario del Alto Aragón. María José Lacasta


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