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La Amazonía está expuesta a un “estrés sin precedente” con riesgo de un “colapso forestal” en 2050

Durante 65 millones de años, los bosques amazónicos han sido resistentes a la variabilidad climática. Ahora, sin embargo, la región está “cada vez más expuesta a un estrés sin precedentes” debido a la conjunción de factores críticos como el aumento de las temperaturas, las sequías extremas, la descontrolada deforestación y los incendios forestales.

Estas “retroalimentaciones” pueden “desencadenar transiciones ecosistémicas inesperadas” como un “colapso forestal” mucho antes de lo esperado. En 2050 la mitad de la selva podría alcanzar un “punto de inflexión”, alerta una nueva investigación publicada en la revista Nature titulada “Transiciones críticas en el sistema forestal amazónico”.

Si gran parte de la Amazonía cruza ese umbral crítico, la fragilidad será tal que cualquier perturbación puede provocar un “cambio abrupto” en el estado del ecosistema: “un colapso forestal local, regional o incluso en todo el bioma”.

El trabajo, dirigido por la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil) en colaboración con expertos de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), advierte que para evitar este escenario, que desestabilizará el clima de la Tierra, se necesita de forma urgente una “combinación de esfuerzos locales” (poner fin a la deforestación/degradación y ampliar la restauración), con “esfuerzos globales”, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Las perturbaciones agravadas son cada vez más comunes en el núcleo del Amazonas. Si estas perturbaciones actúan en sinergia podemos observar transiciones inesperadas en los ecosistemas en áreas previamente consideradas resilientes, como los bosques húmedo de la Amazonía occidental y central”, explica el autor principal del estudio, el científico brasileño Bernardo Flores.

La investigación explica que “la selva amazónica es un sistema complejo de especies, ecosistemas y culturas humanas interconectados que contribuye al bienestar de las personas a nivel mundial”.

Las observaciones satelitales de toda la Amazonía sugieren que la resiliencia de los bosques ha ido disminuyendo desde principios de la década de 2000 por el calentamiento global y las “perturbaciones humanas”, la deforestación y la degradación de las tierras

El bosque amazónico alberga más del 10% de la biodiversidad terrestre de la Tierra y almacena una cantidad de carbono equivalente a 15 a 20 años de emisiones globales de CO2. No sólo eso: tiene un efecto de enfriamiento neto (por evapotranspiración) que ayuda a estabilizar el clima de la Tierra.

“El bosque aporta hasta el 50% de las precipitaciones en la región y es crucial para el suministro de humedad en toda América del Sur, lo que permite que otros biomas y actividades económicas prosperen en regiones que de otro modo serían más áridas, como los humedales del Pantanal y el río La Plata”, describen los autores.

Los regímenes de sequía se están intensificando en toda la región, posiblemente debido a la deforestación que continúa expandiéndose dentro del sistema. Como resultado, los nuevos regímenes de incendios están quemando áreas forestales más grandes, emitiendo más carbono a la atmósfera

Sin embargo, las perturbaciones climáticas y el uso de la tierra para fines productivos desencadenarán en las próximas décadas “eventos de mortalidad masiva”, acelerando el cambio climático a través de las emisiones de carbono y desencadenando inciertos bucles de retroalimentación en el sistema climático global.

Estos impactos, advierte el estudio, implicarían “una pérdida irreversible de biodiversidad” en una región en la que viven más de 40 millones de personas, incluidos 2,2 millones de pueblos indígenas de más de 300 etnias.

Ante “el riesgo de un comportamiento tan catastrófico”, los investigadores vienen desde hace años monitoreando los cambios en la resiliencia de los ecosistemas.

Las observaciones satelitales de toda la Amazonía sugieren que la resiliencia de los bosques ha ido disminuyendo desde principios de la década de 2000 por el calentamiento global y las “perturbaciones humanas”, la deforestación y la degradación de las tierras.

El bioma amazónico ya perdió el 13% de su área forestal original debido a la deforestación. Entre los bosques primarios restantes, al menos el 38% está degradado por alteraciones en el uso de la tierra y repetidas sequías extremas.

La región sureste ya es “una fuente de gases de efecto invernadero a la atmósfera”. Es decir, esa parte de la Amazonía ha pasado de sumidero de carbono a emisor de carbono.

“Por lo tanto, para evitar transiciones de ecosistemas a gran escala debido a la pérdida descontrolada de bosques, sugerimos un límite seguro de deforestación acumulada del 10% de la cubierta del bioma forestal original, lo que requiere poner fin a la deforestación a gran escala y restaurar al menos 5 % del bioma”, advierten los expertos.

Los hallazgos, concluyen, ponen sobre la mesa una “lista de umbrales, perturbaciones y retroalimentaciones”. Si se “manejan bien”, pueden ayudar a mantener el bosque amazónico dentro de un espacio operativo seguro para las generaciones futuras.

Si todo sigue como hasta ahora, con un capitalismo global que año tras año emite más gases de efecto invernadero y que demanda más deforestación para el consumo de bienes y alimentos, un “colapso a gran escala” será inevitable.

Fuente: LaPolíticaOnline

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