La provincia de Teruel cuenta con 14 zonas vulnerables a la contaminación producida por nitratos procedentes de fuentes agrarias, que suman 330.000 hectáreas, según el departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón. Este organismo ha sacado a información pública la nueva orden y la documentación técnica que actualiza zonas en la Comunidad Autónoma, un paso clave para dar cumplimiento a las exigencias de la normativa europea y estatal en esta materia.
La orden establece un total de 32 zonas vulnerables en el territorio aragonés, que suman algo más de 1,5 millones de hectáreas, de las que cerca de 960.000 corresponden a superficie agraria.
En concreto, la provincia de Teruel está afectada por 14 zonas, que suman 329.987 hectáreas, 177.008 de superficie agraria. La mayoría de los 83 localidades designadas, 24 de ellas en todo el término municipal, se encuentran en las comarcas del Matarraña, las Cuencas Mineras y el Jiloca.
Esto conlleva la obligación de aplicar medidas restrictivas en la agricultura y ganadería, en concreto, en la limitación de fertilizantes y la gestión de purines, para proteger el medio ambiente.
El incumplimiento de la normativa -según la sentencia sobre el asunto del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de marzo de 2024-, unido a las conclusiones del anterior programa de actuación, determinaron la necesidad de incluir medidas adicionales en relación con la contaminación por nitratos, así como una nueva revisión de la delimitación de las zonas declaradas como vulnerables, según Agricultura.
Actualización
La dirección general de Desarrollo Rural ha combinado el análisis de datos científicos, la cartografía hidráulica y la evaluación de las presiones agrarias y ganaderas sobre el territorio para elaborar la nueva delimitación. Este proceso le ha permitido revisar las zonas existentes, incorporar nuevas áreas vulnerables, mantener aquellas superficies donde no se han constatado mejoras suficientes en los niveles de contaminación y excluir aquellas donde sí se han producido.
El detalle de las zonas y localidades se pueden consultar en los documentos en período de información publicados en la página web del Gobierno de Aragón. El enlace a los mismos aparece también en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) del pasado miércoles 29 de abril.
Se trata de masas de agua de Aliaga-Calanda, que incluye superficies de los municipios de Aguaviva y Castellote; del río Aguas Vivas, con el Campo de Belchite y las cubetas de Azuara y Oliete; de los ríos Huerva y Perejiles; de la Hoya de Alfambra; de Javalambre Occidental (Corbalán) y Oriental (Cedrillas y Monteagudo del Castillo); del río Mezquín; del río Regallo y la cubeta de Oliete; del río Jiloca en el eje que va de Cella a los Ojos de Monreal y Calamocha; de l entorno de la laguna de Gallocanta; del Alto Maestrazgo; del río Martín y de nuevo la cubeta de Oliete; del Arquillo (Rubiales); y del río Matarraña y Tastavins con los puertos de Beceite.
Las localidades con mayor superficie designada como zona vulnerable son Alcañiz con 18.341 hectáreas, seguida de Calamocha (14.230), Andorra (11.765) y Valderrobres (9.852). Por el contrario, con menos de 1.000 hectáreas, aparecen Castelserás (445), Rubiales (532), La Cuba (579), Lanzuela (969) y Fonfría (909). En el anterior listado, del que han salido Sarrión, Bordón, Villastar y Villel, aparecían unas 45 localidades turolenses frente a las 83 actuales.
El departamento de Agricultura aseguró que ha realizado “un trabajo riguroso orientado a ofrecer una respuesta seria y eficaz a un problema complejo como es la contaminación difusa por nitratos, garantizando al mismo tiempo seguridad jurídica y claridad para el sector agrario”.
Todas las explotaciones agrarias incluidas en las zonas vulnerables están sujetas al cumplimiento de las medidas recogidas en el programa de actuación vigente sobre las zonas vulnerables de aragón, que será objeto de desarrollo y mejora continua para prevenir y reducir la contaminación por nitratos de origen agrario, según el departamento de Agricultura.
Reacciones
La representante de UPA Aragón en Teruel, Vanessa Polo, explicó que el aumento de las zonas vulnerables responde a la normativa europea y no al aumento de la cabaña. No obstante, precisó que la superficie se concentra en aquellas zonas donde hay un mayor número de explotaciones ganaderas, sobre todo de porcino, y una menor superficie agrícola por un excedente de purines. Hay excepciones, como la laguna de Gallocanta, donde los estudios reflejan una alta concentración de nitratos pero no hay una masificación de granjas porcinas, comentó.
Añadió que el sector en su conjunto debe aplicar las medidas establecidas para que las afecciones a las masas de agua sean las menores posibles. Así, en la superficie agraria ubicada en zona vulnerable se limita la dosis de nitrógeno en el abonado según el cultivo.
En este sentido, Polo precisó que el Real Decreto de nutrición sostenible, que ya ha entrado en vigor, obliga a que todos los cultivos que reciben ayudas de la PAC y que se encuentran en ecorregímenes de rotación o de siembra directa anoten en el cuaderno los abonados que realizan. “Hay que contar con planes de abonado y conocer la trazabilidad de los productos utilizados”, dijo. En su opinión, con todas estas normativas y dado el alto precio de los fertilizantes, es importante que los agricultores se planteen las necesidades de nitrógeno de sus cultivos”.
El presidente de Asaja Teruel, José Manuel Cebollada, coincidió en que los agricultores que cultivan en zonas vulnerables tienen más restricciones para llevar a cabo el abonado, lo que se suma a otros problemas como la propuesta de reducción de la PAC, las inclemencias meteorológicas o los altos precios de los insumos.



