Las primeras grullas ya han comenzado a llegar tímidamente a la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta como parte de su ruta migratoria hacia zonas más cálidas donde pasar el invierno. Por el momento, la presencia de la especie es puntual y se está produciendo de forma muy progresiva y gradual, algo habitual en las primeras semanas de migración.
Para alcanzar las zonas de invernada, las grullas realizan un viaje de miles de kilómetros desde el norte y el este de Europa. Un movimiento, conocido como paso migratorio postnupcial, en el que la laguna de Gallocanta constituye una parada esencial como refugio, lugar de descanso y fuente de alimento. Según datos oficiales del Gobierno de Aragón, en noviembre del año pasado se llegaron a censar en un solo día más de 19.000 grullas en la cuenca de Gallocanta.
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