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Realidad aumentada y virtual para recorrer y valorar los restos del patrimonio minero

Visitar el interior de una mina, un viejo lavadero de carbón, una cantera de alabastro o un antiguo cine que servía para entretener al personal de las minas de hierro en sus momentos de ocio, ya es posible gracias a las nuevas tecnologías. Herramientas como la realidad virtual o la realidad aumentada se han aprovechado con una doble vertiente, por un lado mostrar en todo su esplendor aquellos elementos patrimoniales que se han perdido o se encuentran en estado de ruina y, por otro, abrir boca sobre esos otros que sí están abiertos al público.

Este impulso turístico del patrimonio minero es una de las líneas de acción de Tierra Minera, un proyecto de cooperación entre seis grupos Leader de diferentes puntos de España cuyo trabajo se presentó es miércoles en Utrillas.

La iniciativa arrancó en el año 2019, cuenta con un presupuesto de 209.000 euros e integra a seis grupos de acción local. Se trata de los turolenses Adibama, que atiende al Bajo Martín y Andorra Sierra de Arcos; Ofycumi, de las Cuencas Mineras y Adri Jiloca Gallocanta. A ellos se suma Ribera Alta del Ebro, en Zaragoza; Valle del Alto Guadiato, en Andalucía y Montesur, en la comarca de Almadén, en Castilla La Mancha.

La presentación de los resultados tuvo lugar ayer en la sede de la Comarca Cuencas Mineras y a la misma acudieron diversos responsables y técnicos de los grupos de acción local. Tanto ellos como el público tuvieron la oportunidad de recorrer los elementos patrimoniales en la demostración que se llevó a cabo a través de las nuevas tecnologías.

Evitar su pérdida

José María Merino, presidente de Ofycumi, que es el grupo coordinador de Tierra Minera, destacó  la importancia que tiene la puesta en valor de un patrimonio que, de otra forma, quedaría en el olvido para las nuevas generaciones: “No se acordarían de la importancia que tuvo la minería para el desarrollo industrial de España. Hemos vivido cien años de las minas de carbón y de las térmicas y todo ese patrimonio no puede perderse”, sentenció el responsable.

En ello aseguró que tiene un papel fundamental el turismo y pensando en atraer visitantes se han planteado algunas de las acciones del proyecto Tierra Minera, como las nuevas tecnologías que permiten visitar virtualmente el patrimonio desde cualquier sitio. En este sentido, Merino concretó que hay lugares, como el lavadero de carbón de Utrillas, que ya no se pueden conocer  porque están en ruinas, pero las nuevas tecnologías han permitido su reconstrucción digital a través de imágenes antiguas.

Además de ser un proyecto de ámbito nacional, se le ha dado un altavoz a nivel europeo gracias al proyecto Ramsat y a la Oficina de Programas Europeos de la Diputación de Teruel.

Tierra Minera se apoya, como explicó su coordinador, Pablo Pardo, en tres pilares fundamentales. Por un lado esta la datación, recuperación y puesta en valor de patrimonio material e inmaterial y en este sentido comenta que se ha hecho un gran trabajo recuperando el patrimonio arquitectónico que, en muchos casos, “solo son ruinas tras el paso del tiempo, pero que siguen ahí mimetizándose con la naturaleza de nuestros montes”, aseguró. Todos esos elementos ya están digitalizados en una base de datos a través de los Sistemas de la Información Geográfica.

Recopilación

Esta recopilación patrimonial abarca también los elementos documentales e inmateriales y para recabar toda esta información se ha contado con los centros de estudios de los territorios y los estudiantes e investigadores de la zona.

En el caso de Cuencas Mineras, de esta labor se hizo cargo Alessandro Mateo, estudiante de Historia en la Universidad de Zaragoza y con arraigo en el municipio de Utrillas, que se ocupó de recopilar datos, mapas, fotos y todo tipo de documentos para conocer mejor la historia de la minería en esta zona.

El proyecto pretende captar también la atención de los turistas de forma innovadora y para ello plantean visitar diferentes lugares sin moverse del sitio. Los recorridos se han distribuido por materiales y mientas en Escucha se puede bajar a una mina de interior, en Ariño la propuesta es un paseo por otra a cielo abierto, para conocer las diferentes explotaciones que convivieron en la provincia de Teruel.

También es posible adentrarse, mediante realidad virtual, en las centrales térmicas que hay en Escucha, Andorra y Aliaga, que marcan diferentes momentos de la minería turolense.

Realidad aumentada

La técnica de la realidad aumentada es la que se ha utilizado para mostrar cómo funcionaba el lavadero que la empresa Minas y Ferrocarriles de Utrillas (MFU) tenía en esta localidad. Se ha realizado a partir de fotos de vueltos aéreos de 1957 y con ayuda del material recuperado en el archivo, un trabajo documental necesario para convertir en algo real los pocos restos que ahora quedan de este espacio.

La realidad aumentada es la que permite conocer cómo era la planta de tratamiento de hierro de Ojos Negros. Por otro lado, su pasado minero queda al alcance de turolenses y turistas con la realidad virtual, que permite pasear sobre el barrio minero, admitir vistas panorámicas de sus minas o meterse en el interior de edificios que fueron clave mientras estuvo operativa la extracción de hierro, como el casino, el centro social, el hospital o el economato, según detalló Pardo.

El presupuesto total para este proyecto ha sido de 209.000 euros de los que cada grupo ha recibido casi 34.000. El trabajo ha concluido y, como apunta el coordinador, es el momento de mostrarlo al público.

La idea es continuar con el proyecto y lograr que la web sea un espacio vivo donde todas aquellas personas que tengan documentación vinculada a la minería de estas zonas pueda compartirla.

Todo este proyecto sería en vano si no se transmitiera de manera adecuada, indican sus responsables. Por ello se ha creado una página web tierraminera.es/ que sirve como estructura para alojar a todos los territorios en internet, una app turística para que aquellos turistas que lo deseen, les servirá de guía por el territorio en el que se encuentre y además en el se aloja la Realidad Aumentada. También se han creado cuentas en Facebook e Instagram para promocionar el patrimonio y también que sirva de altavoz para aquellos proyectos de nuestros territorios que también tengan como el objetivo de proteger nuestro patrimonio cultural, minero e industrial.

Accidentes y huelgas

Los accidentes, muchos de ellos mortales, y las huelgas, algunas de meses y con encierros en el interior de la mina, fueron el detonante para la mejora de las condiciones de los mineros. Así se pone de manifiesto en el trabajo de documentación realizado por Alessandro Mateos, un estudiante el grado de Historia en la Universidad de Zaragoza y vinculado con las Cuencas Mineras que se ocupó de la recopilación de todos los elementos vinculados a la minería. Desde los edificios e hitos constructivos, como postes para el traslado del carbón mediante teleférico o agujeros de respiración de las minas, hasta documentación, tanto gráfica como escrita sobre espacios y noticias vinculadas a la minería.

Todo ese trabajo le ha llevado a afirmar que fueron las huelgas y los accidentes los que marcaron la mejora en las condiciones, que eran pésimas e infrahumanas en las primeras décadas del siglo XX. Entre los paros laborales hubo algunos de pequeña trascendencia y otros muy destacadas, uno en la década de los 50, otro a finales de los 60 y dos más en 1973 y 1977, respectivamente. “Las de los años 60 y 70 fueron grandes encierros en la mina, huelgas de meses que promovieron importantes cambios”, relata el investigador.

En cuanto a los accidentes se contabilizan tanto provocados por los maquis y los grupos subversivos del franquismo como los laborales, en los que murieron muchos mineros.

Todo ello llevó a mejorar en las condiciones laborales en aspectos como evitar llevar la dinamita en los mismos vagones en los que viajaban los mineros o intentar que los trabajadores estuvieran en contacto con gases tóxicos.

Tras la guerra civil, “los propios sindicatos del franquismo intentaron que las condiciones de los mineros fueran mejores dentro y fuera de la mina”, dice Mateos, quien recuerda que los trabajadores padecían enfermedades derivadas de su contacto con aguas estancadas o las ratas. Por eso fue fundamental mejorar sus condiciones tanto dentro como fuera de la mina a través de la alimentación.

Por otro lado, en lo que respecta a imágenes y planos Alessandro Mateos plantea el interés que tiene establecer uniones entre las imágenes sobre el plano y la foto real de los restos que han llegado hasta hoy, algo fundamental de cara a hacer reconstrucciones y propuestas de realidad virtual.

Líneas aéreas en Palomar

Además, han documentado las líneas aéreas que iban por cables y de las que sobre todo había en la zona del Barranco Malo, de Palomar, para enlazar con los lavaderos de Utrillas. Este sistema también se empleó y ahora se ha documentado en las minas de Aliaga, para transportar el carbón hasta la central térmica. Ahora todos esos hitos se han georreferenciado gracias al rastreo realizado mediante fotos aéreas para localizar los postes.

Así mismo, se han documentado los itinerarios del ferrocarril del carbón y los diferentes puntos donde realizaba las paradas, que ahora ya no son visibles. El trabajo de rastreo sobre el terreno ayudó a detectar los puntos de respiración de diferentes minas. “Todo se ha inventariado y geolocalizado porque lo que hemos intentado es que la gente sepa dónde estaban”, asegura el investigador.

Fuente: Diario de Teruel. Cruz Aguilar