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La resistencia a los fármacos antimicrobianos desde la perspectiva “One health”

Año
2022
Autoría
ECODES ; DKV
Formato
Pdf descargable
Idioma
Español
Edita
DKV
Temas
Agricultura, ganadería y desarrollo rural, Cambio climático, Ciclo del agua, Consumo responsable, Contaminación ambiental, Medio Ambiente y sostenibilidad, Naturaleza y Biodiversidad, Salud y Medio ambiente
ODS Relacionado
03. Salud y bienestar, 06. Agua limpia y saneamiento, 12. Producción y consumo responsables, 13. Acción por el clima, 17. Alianzas para lograr los objetivos

El documento  “La resistencia a los fármacos antimicrobianos desde la perspectiva ‘One Health’”,  analiza cómo se ha transformado la forma de relacionarse de personas, plantas, animales y medio ambiente, de qué manera estos cambios han favorecido la transmisión de enfermedades entre animales y personas y cómo usar responsablemente los antimicrobianos.

La perspectiva “One Health” en el foco del informe

El enfoque “One Health”, o “Una salud”, reúne a diferentes sectores y partes que intervienen en la salud de los seres humanos, los animales acuáticos y terrestres y las plantas, en la producción de alimentos humanos y piensos, y en el medio ambiente para establecer lazos de comunicación y colaborar en el proyecto y puesta en marcha de programas, políticas, legislación e investigaciones para lograr mejores resultados de salud pública.

Además, esta visión permite abordar la salud humana desde una perspectiva más amplia que considere también los determinantes socioeconómicos y ecológicos, apoyando acciones de promoción de la salud y el estilo de vida saludable. El problema de las bacterias resistentes a los antibióticos no afecta del mismo modo a toda la población: las personas con patologías crónicas, los ancianos y los grupos más vulnerables son aquellos que se ven más perjudicados.

La raíz del problema y sus posibles soluciones

La Organización Mundial de la Salud ha declarado que la resistencia a los antimicrobianos (RAM), el grupo de fármacos que luchan contra una serie de infecciones como las causadas por bacterias (antibióticos), virus (antivirales), hongos (antifúngicos), y parásitos (antiparasitarios), es una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad.

Esta resistencia es un proceso natural que ocurre cuando los microorganismos que causan la infección sobreviven a la exposición de un fármaco, que normalmente los mataría o detendría su proliferación. Esto permite que las cepas que son resistentes a un medicamento crezcan y se propaguen.

El uso inadecuado de antimicrobianos en plantas, animales y humanos; la falta de higiene, agua limpia, saneamiento y de acceso equitativo a recursos sanitarios; o la liberación de contaminantes en el medio ambiente y el cambio climático, son factores que han aumentado la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos, hasta el punto que se está comprometiendo la eficacia de estos fármacos como herramienta terapéutica. Así, los expertos advierten que, si no se toman medidas urgentes, podríamos estar ante una era post-antibiótica.

La RAM no está comprometiendo solamente la lucha contra las enfermedades infecciosas, sino que también pone en riesgo la lucha contra enfermedades crónicas como el cáncer, o cardiopatías y diabetes, donde los antibióticos son cruciales para evitar infecciones. Intervenciones quirúrgicas rutinarias como cesáreas o trasplantes de órganos de relativo bajo riesgo podrían convertirse en un factor peligroso en un escenario de bacterias resistentes.

Así, el grupo de coordinación de interorganismos sobre resistencia a los antimicrobianos de las Naciones Unidas advierte que, si no se toman medidas, las enfermedades farmacorresistentes podrían causar 10 millones de defunciones anuales en 2050. Además, ese periodo podría haberse acortado por el uso masivo de antibióticos durante la pandemia por el COVID-19. La actuación para frenar la resistencia a los antimicrobianos es urgente para que no vuelvan a ser la primera causa de muerte para la humanidad.

La búsqueda de soluciones y desarrollo de nuevos antimicrobianos es especialmente complicado, requiere entre 8 y 18 años, y un soporte económico de más de 100-500 millones de euros. Aun así, se ha encontrado una vía en la investigación en nuevos antibióticos: la aplicación de técnicas de inteligencia artificial sobre el genoma humano. De momento, se han encontrado 2.603 péptidos antimicrobianos encriptados en proteínas no relacionadas con el sistema inmune y con capacidad para destruir bacterias patógenas por distintos mecanismos.

El Observatorio de Salud y Medio Ambiente también muestra dos iniciativas de ciencia ciudadana como herramienta para promover el conocimiento y la participación en la acción ante la RAM. La iniciativa SAFE (Superbug Awareness for Education) empodera a estudiantes universitarios y preuniversitarios como piezas clave en la transferencia de conocimiento a nuestra sociedad, despertando su interés por la temática y, sobre todo, promoviendo el desarrollo de sus habilidades comunicativas. Por otro lado, MicroMundo es un proyecto educativo y colaborativo para el descubrimiento de nuevos antibióticos, que pretende que los más jóvenes sean los responsables de la transmisión del conocimiento a la comunidad.

Las recomendaciones de la OMS para los sectores implicados

Entre los consejos de la Organización Mundial de la Salud, se destaca que la población general tome antibióticos únicamente cuando los prescriba un profesional sanitario certificado, no se automedique, y se prevengan infecciones lavándose las manos y preparando alimentos en condiciones higiénicas.

En cuanto a política, la OMS sugiere poner en práctica planes nacionales de acción para hacer frente a la resistencia a los antibióticos, reforzar las políticas y aplicación de las medidas de prevención y control de las infecciones, y reglamentar y fomentar el uso y la eliminación apropiada de medicamentos de calidad garantizada.

La OMS también pide a los profesionales de la salud que se notifiquen las infecciones resistentes a los antibióticos a los equipos de vigilancia; al sector sanitario que invierta en investigación y desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas, productos diagnósticos; y al sector agrícola que se administren antibióticos a los animales únicamente bajo supervisión veterinaria, y fomentar la seguridad biológica en las granjas para prevenir las infecciones mediante la mejora de la higiene y el bienestar de los animales, entre otras recomendaciones.

Carmen Ferrer, presidenta del Comité de RSC del Hospital Central de la Cruz Roja en Madrid y Vocal de la Red de RSC Hospitales Públicos, amplía esta idea explicando que “los ciudadanos deben de tomar conciencia de que “pequeñas acciones traen grandes consecuencia”, y que la automedicación o el abandono de un tratamiento con antibióticos demasiado pronto traen consigo un problema grave de resistencias. Al hablar de antibióticos se habla mucho de la prescripción y muy poco de la necesidad del cumplimiento terapéutico, del destierro de prácticas inadecuadas como la automedicación y la necesidad de disponer de información sanitaria, veraz, adaptada, adecuada para el ejercer el autocuidado eficaz”.

Además, añade que la implicación de todos los sectores es esencial: “la Corresponsabilidad es un concepto que se ha incluido como esencial en la Estrategia de Abordaje de la Cronicidad del SNS y que propone la importancia que tiene que ciudadanos y profesionales compartan los mismos objetivos para trabajar sumando.” “Este es un problema de todos y requiere de un liderazgo compartido real donde pacientes, profesionales: médicos y enfermeros, escuelas de salud o asociaciones…tengamos una estrategia común para luchar juntos contra las resistencias antibióticas y lo que son las consecuencias de uso inadecuado de los antibióticos.  Si este liderazgo no existe, fracasaremos. Estamos todavía a tiempo”.