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Recursos de Educación Ambiental

Reverdecer las ciudades. Los espacios urbanos y su impacto en la salud y el bienestar

Documentación
Año
2021
Autoría
Guerini, M.
Formato
Pdf descargable
Idioma
Español
Edita
Greenpeace España
Temas
Cambio climático y cambio global
Capital natural, naturaleza y biodiversidad
Contaminación ambiental. Desastres naturales
Fenómeno urbano y modelos urbanos sostenibles
Medio Ambiente y sostenibilidad social, económica y ambiental
Salud y Medio Ambiente
Transporte y movilidad
ODS Relacionado
03. Salud y bienestar
11. Ciudades y comunidades sostenibles
13. Acción por el clima
15. Vida de ecosistemas terrestres
16. Paz, justicia e instituciones sólidas

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Durante los confinamientos mundiales por la COVID-19, el momento álgido para las personas urbanitas era dar un paseo por el parque. El sonido del viento en los árboles, el olor a naturaleza, incluso la lluvia en la cara, salir a hacer algo de ejercicio físico o simplemente a dar un paseo nos ha ayudado a soportar las restricciones. En esos momentos nos hemos dado cuenta de lo importante que son los espacios verdes y públicos para nuestro bienestar mental y físico. También nos hemos percatado de que la mayoría de las ciudades cuentan con poco espacio verde y público de calidad. Las zonas urbanas no siempre son tan agradables como nos gustaría. La habitabilidad y amabilidad son dos características básicas de las ciudades del futuro. Imagina una ciudad con un número reducido de coches o incluso sin ningún coche; una ciudad en la que cada parque, balcón y azotea sea un huerto urbano en el que poder cultivar alimentos saludables. Imagina una ciudad con menos centros comerciales y más parques infantiles y centros comunitarios para el disfrute de nuestros hijos e hijas. Una ciudad en la que nadie se quede atrás y todo el mundo tenga acceso a servicios esenciales como la vivienda, la alimentación, la movilidad segura, el agua y el saneamiento.

La mitad del planeta vive en ciudades

Más del 50% de la población mundial, 4.200 millones de personas, vive en ciudades. Para 2050 esta cifra será del 70%. Las ciudades son el centro de la actividad económica y suponen más del 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero1, por ello son clave en la lucha contra el cambio climático y las epidemias. En las ciudades se encuentran las infraestructuras hospitalarias que curan y mejoran nuestras vidas, pero por otro lado, el entorno urbano presenta muchos peligros que repercuten negativamente en la salud de la ciudadanía, por ejemplo la contaminación atmosférica, el tráfico, el estrés, la soledad y el aislamiento.

Las ciudades y sus habitantes deben estar a la vanguardia a la hora de conseguir un clima más seguro para mediados de este siglo tal como se recoge en el Acuerdo de París2 y de evitar un clima catastrófico y futuras pandemias. Las ciudades pueden preservar la naturaleza y ayudar tanto a mitigar el cambio climático como a adaptarnos a él.

Necesitamos “verde en las ciudades”

Históricamente los espacios públicos y verdes urbanos se han considerado un símbolo de la civilización, además de espacios que promueven la salud y el bienestar. La civilización romana fue una de las primeras en reconocer los beneficios que suponía para la salud incorporar elementos rurales en la ciudad. Acuñaron la frase ‘rus in urbe’ y hoy día esta expresión se utiliza para proponer una nueva característica verde deseable o referirse a una que necesita de protección dentro de una ciudad. En las ciudades premodernas ese era el patrón residencial recurrente. Las civilizaciones azteca, maya e inca estructuraron sus ciudades en torno a casas rodeadas de un espacio abierto que servía de jardín para el descanso o el cultivo de alimentos.

La idea de una ciudad verde y transitable por peatones no es nueva, pero la pandemia ha hecho que tengamos más clara su necesidad. Hemos visto que los seres humanos poseen una tendencia innata a buscar una conexión con la naturaleza y que se sienten mejor y más sanos cuando viven en entornos naturales en lugar de en entornos construidos (teoría y práctica de la biofilia).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición reconoce los aspectos subjetivos de la idea de salud y pone expresamente el poder en manos del individuo. En este sentido las personas asumen cierta responsabilidad por su salud: aspectos como la dieta, el tabaquismo, el ejercicio, las amistades y los vínculos familiares, así como el entorno físico, por ejemplo, la vivienda y la proximidad a zonas naturales.

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