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Teruel promociona sus 38 árboles singulares como reclamo turístico

El Ayuntamiento de Teruel quiere impulsar como reclamo turístico un itinerario por los 38 árboles singulares que existen en la ciudad y sus alrededores. Para ello, ha editado un libro que aporta información sobre cada uno de los ejemplares que será difundido entre los visitantes que se acerquen a la Oficina de Turismo.

Las circunstancias históricas de Teruel no han sido propicias para la conservación del arbolado, pero aún así la ciudad puede presumir de un valioso patrimonio natural que ha llegado hasta nuestros días en el que existen varios árboles longevos de gran porte y belleza, algunos de ellos con curiosas historias entre sus ramas.

Uno de ellos es el Pino de la Rambla de Barrachina, plantado justo en la línea del frente de la Batalla de Teruel, con soldados de uno y otro bando recorriendo la zona y con una cantina muy cerca de allí. Destacable también es la centenaria acacia de la Calle Bajada a la Merced, que sobrevive con su tronco descortezado, heridas profundas y oquedades. Igualmente es llamativa la Secuoya de la Granja, visible desde varios puntos de la ciudad por su gran altura, con 200 años de edad y su copa deformada por un incendio durante la Guerra Civil.

Según recoge el libro, presentado este viernes en el Ayuntamiento por miembros de la Asociación Acacia –autora de la publicación– junto con la alcaldesa, Emma Buj, y el concejal de Medio Ambiente, José Luis Torán, la Guerra Civil y los años siguientes fueron nefastos para el arbolado de Teruel, pues la población convirtió en leña los pocos árboles que quedaron en pie para cocinar y calentarse. En los últimos años del siglo XX y principios del XXI, el urbanismo sustituyó por cemento los parterres clásicos que llenaban La Glorieta, la plaza de San Juan y la Plaza de la Marquesa.

La sustitución de árboles grandes por otros jóvenes, la tala de ejemplares viejos y las podas excesivas para atajar enfermedades debido a una incorrecta elección de las especies hizo, a juicio de la presidenta de Acacia, Carmen Sanz, que en décadas pasadas desapareciesen muchos ejemplares que hoy serían grandes.

Un árbol por cada seis vecinos

Actualmente hay en la ciudad de Teruel 5.750 árboles –sin contar los de las laderas repobladas y recintos ajardinados particulares– de unas 100 especies diferentes, si bien predomina el plátano de sombra. Desde Acacia subrayan que, aunque puedan parecer muchos, en realidad solo hay un árbol por cada seis habitantes, mientras la Organización Mundial de la Salud, aconseja al menos un árbol por cada tres vecinos.

La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, alabó la labor de inventariado de árboles singulares realizada por Acacia y defendió el buen hacer del Ayuntamiento para la protección de los mismos. Según dijo, modificó el planeamiento urbanístico para que la construcción de una residencia de mayores no supusiera la tala del cedro de gran tamaño que quedaba a pocos metros del edificio. Otro cedro, el de la piscina de San Fernando, se ha conservado pese a los daños que sus raíces ocasionan en el entramado de tuberías de la zona.

El concejal de Medio Ambiente, José Luis Torán, subrayó que la flora “es importante” para el Ayuntamiento, una institución que ha apoyado la edición del libro sobre los árboles singulares de Teruel. “Queremos una ciudad un poco más verde”, remarcó el edil.

Fuente: Heraldo de Aragón. María Ángeles Moreno