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“Todos los glaciares están muy cerca de desaparecer del Pirineo oscense”

Al igual que los canarios en la mina avisaban del gas grisú, los glaciares en el Pirineo advierten de la salud del ecosistema. Y estos particulares “canarios” de la cordillera se están ahogando tras “muchos años de retroceso” y las consecuencias serán hondas y negativas.

Cada 21 de marzo la ONU celebra el Día Mundial de los Glaciares, pero en el Pirineo poco hay que celebrar. Nacho López-Moreno, investigador del IPE-CSIC (Instituto Pirenaico de Ecología) y miembro del grupo de investigación CryoPyr, es tajante: “Los glaciares están al borde de ser llamados glaciares. Están todos muy cerca de desaparecer. Es cuestión de pocos años”. Un glaciar no deja de ser un glaciar cuando no queda hielo, sino antes. La desaparición del glaciar se da cuando este “ya no tiene movimiento” y el movimiento en estas masas se debe a que “se genera hielo nuevo”, explica López-Moreno. Y las señales de movimiento en la actualidad “son mínimas”.

“Si el clima en los próximos 10 años es como en los 10 pasados”, los glaciares del Pirineo pasarán a ser parte de la historia, afirma el investigador, quien apostilla que “lo previsible” es que se cumpla esa predicción.

Y es que entre 2011 y 2023 “se perdió tanto hielo como el que queda”, con un espesor medio de entre 12 y 15 metros. Los datos más recientes señalan que los 14 glaciares que persisten (24 en 2020) ocupan unas 156 hectáreas (297 hace seis años).

“Los veranos de 2022 y 2023 fueron muy negativos, con pérdidas de 3 a 4 metros de espesor por año, lo que es muchísimo”, declara. Y aunque estos años no son tan malos -“en 2025 la pérdida fue moderada y este año llevamos una acumulación buena”-, “todas las expectativas es repetir los años malos” en el futuro.

“El Pirineo se calienta y los glaciares son la señal”

¿Pero qué supone perder los glaciares? Más allá del gran golpe simbólico, “lo más importante será la perdida del paisaje. Las montañas serán menos alpinas y, sobre todo, es la señal de alerta de que el clima de Pirineo cambia y mucho”, apunta.

La pérdida de los glaciares no será irnos a dormir un día con montañas alpinas con glaciares enormes y despertarnos con montañas peladas. No, la desaparición de los glaciares es un proceso y en estos últimos años han ido retrocediendo y haciéndose “tan pequeños” que cuando efectivamente desaparezcan “el impacto sobre el medioambiente y hombre será pequeño”.

Pero las consecuencias a lo largo de este proceso en marcha sí son graves y amenazará al manto de nieve, “que a largo plazo irá a menos”, los pastos de montaña, los bosques e incluso “la calidad de agua en el Pirineo en general, no solo en glaciares”.

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