Detrás de las pastillas de jabón de tajo con las que quitaban las manchas las abuelas y que fabricaban ellas mismas hay un complejo proceso químico. Esas mismas mujeres, o sus vecinas, conocían los componentes activos de las plantas medicinales que utilizaban para curar a amigos y familiares. Todo ese saber que hay en las cosas de siempre de los pueblos es el que se puso en valor el proyecto Itinera Steam, que este viernes organizó en Mosqueruela la I Feria Escolar de ciencia y conocimiento rural tradicional.
Allí se dieron cita un centenar de alumnos junto a una veintena de maestros rurales y profesores universitarios para presentar sus investigaciones y participar en una jornada de convivencia que fue de gran interés para los chavales participantes, todos ellos de centros del medio rural aragonés.
Entre los colegios están el CRA Alto Maestrazgo, que ha centrado su trabajo en los Órganos de Montoro, y el CRA Maestrazgo Gúdar, donde la investigación ha trabajado la botánica y la fabricación de productos tradicionales como el jabón.
A ellos se suman tres centros zaragozanos, el CRA la Cepa, que ha trabajado la contaminación en el huerto; el CEIP Ramón y Cajal, de Alpartir, donde la investigación se ha centrado en el agua y sus usos y la lluvia ácida sobre los cultivos, y el CEIP Sierra de Algairén, de Almonacid de la Sierra, donde han estudiado la cantidad de agua de las frutas.
Peso femenino
La coordinadora autonómica del Itinera Steam, que a su vez es profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y directora de la Cátedra Educación y Territorio de la Diputación de Teruel, Estefanía Monforte, planteó que este proyecto ha servido para mostrar a los chavales “que la ciencia está en el dia a día de la vida rural y que era sobre todo la mujer” la que en el pasado manejaba esa sabiduría: “Hacía ciencia sin saberlo”, expuso. Incidió en la importancia de reconocer “el valor del territorio a través de la cultura popular” y demostrar que la ciencia va más allá de los laboratorios de las grandes ciudades para colarse en los hogares de las pequeñas localidades.
En el inicio de cada uno de los proyectos que se presentaron este viernes en Mosqueruela hubo una primera fase de investigación etnográfica en la que los chavales hicieron una recopilación de la memoria oral a través de entrevistas a sus vecinos más mayores y al rastreo en los archivos locales. “Eso les aportó un conocimiento del medio, de la vida y de las personas y aprendieron cómo se utilizaban determinadas cosas”, especificó la coordinadora autonómica del Itinera Steam.

A partir de ahí escogieron un elemento o producto concreto sobre el que trabajar con temas que iban desde el agua hasta la geología o el huerto. Para aprender sobre, por ejemplo, antiguas fuentes o mejores producciones en el huerto, el alumnado contó con la sabiduría de sus propios vecinos. Más tarde, expertos del ámbito universitario refrendaron esos conocimientos, de forma que los chavales comprobaron que más allá de los Órganos de Montoro que les acompañan desde la cercanía, hay toda una serie de placas tectónicas y movimientos geológicos que los han formado o que, en el conjunto de la historia de la Tierra, sus viejos compañeros son relativamente jóvenes.
Monforte planteó que con el desarrollo de estos proyectos se logra un doble objetivo, ya que por una parte se cumple con el desarrollo curricular que hay que impartir, “a través de ejemplos cercanos que incluyen en su práctica diaria”, y , por otro, al hacer los trabajos e forma vivencial “se aprende más”.
Colaboración universitaria
El maestro de Alpartir, Juan Antonio Rodríguez, puso el acento en que el proyecto Itinera Steam es una buena oportunidad para establecer relaciones entre los colegios y la universidad y hacerlo con proyectos pegados al territorio. Por otra parte, aseguró que la dotación económica de esta iniciativa “permite asumir desplazamientos, que es una de las grandes carencias que tiene la escuela rural”, que a su vez necesita esos contactos para paliar los problemas de socialización que en muchos casos tiene el alumnado. “Los niños y las niñas han visto que no son una isla, sino que en otros colegios de Aragón se está haciendo la misma dinámica y comparten la experiencia”, dijo.
La maestra del CRA Maestrazgo Gúdar en Mosqueruela, Isabel Jimeno, apuntó que el trabajo de investigación ha ayudado a toda la comunidad educativa a “valorar más la cultura y el patrimonio de la localidad, ver la sabiduría de la gente que habita aquí y pasa desapercibida”, dijo. Además, la docente puso el acento en que lo que se enseña en el colegio va mucho más allá “del edificio y de los libros”. Así mismo, comentó que las jornadas de convivencia les permiten “ver que hay particularidades y circunstancias en todo el Aragón rural” que les unen.
Intenso programa
Los participantes llegaron a Mosqueruela el jueves por la tarde y participaron en una danza medieval que tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento. Después, en dos grupos, realizaron una visita guiada en la que los cicerones fueron los alumnos y maestros de la localidad. Tras conocer la escuela antigua, prepararon en la ermita de Santa Engracia las presentaciones del día siguiente y cenaron todos juntos en el pabellón.
Después se desplazaron hasta la ermita de San Antonio para realizar una observación astronómica de la mano del Planetario El Serón que encandiló a los chavales, al igual que la proyección sobre el eclipse que disfrutaron el viernes.
Los asistentes durmieron con sacos y esterillas en el pabellón polideportivo de la localidad y el viernes a las 9:30 arrancó la feria, que contó durante la inauguración con la asistencia del director provincial de Educación, José Luis Castán, la diputada Yolanda Sevilla y el concejal de Mosqueruela Carlos Dolz. Ante ellos y el resto de la comunidad educativa, cada uno de los centros explicó su proyecto y proyectó un vídeo explicativo con el proceso que han llevado a cabo. Después se fueron a sus expositores para explicar el material que habían traído, entre los que había hierbas medicinales, recipientes con agua de diversa composición, jabones o una curiosa maqueta de los órganos de Montoro, en Villarluengo.
Después de dar a conocer sus trabajos, se dividieron en dos grupos para participar todos en sendos talleres, uno en el planetario donde se hizo una simulación de lo que será el eclipse y otro para elaborar el experimento físico del diablo de Descartes, que flota o se hunde en función de la acción que se ejerza sobre la botella en la que vive.
El proyecto Itinera Steam ha aglutinado a alumnos de diferentes edades, desde Primero de Educación Primaria hasta segundo curso de Secundaria, ya que “cada centro lo ha adaptado a su realidad”, señaló
Impulsado por el Fecyt
El proyecto Itinera Steam tiene un carácter nacional y lleva dos años de andadura, aunque la Universidad de Zaragoza ha tomado parte por primera vez durante este curso. Está financiado por la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología (Fecyt), que depende del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y liderado por Raquel Fernández Cézar como investigadora principal. Junto a Unizar, forman parte la Universidad de Barcelona (UB) y la de Castilla La Mancha (UCLM).
El proyecto continuará al año que viene, cuando se sumará la Jaume I de Castellón (UJI) y el objetivo de los docentes aragoneses es que participe también algún centro oscense. En este sentido, Monforte comentó que los que ya han tomado parte este año pueden repetir y la idea es sumar a otros de otros puntos el territorio.
La Feria de Mosqueruela tenía carácter autonómico y se suma a otra a nivel nacional que se llevó a cabo en Tragacete en marzo. Estefanía Monforte puso el acento en la importancia de desarrollar estos eventos en el medio rural: “No tiene sentido intentar poner en valor el medio rural y luego hacer los eventos en las grandes ciudades”, aseveró. Además, agradeció el apoyo recibido por parte de instituciones y asociaciones de Mosqueruela para sacar adelante la muestra.

El CRA Maestrazgo Gúdar pone el foco en la sabiduría popular
Otilia, la tía de la alumna Amelia Monforte Puerto, fue la encargada de enseñar a los alumnos e Mosqueruela a hacer jabón de tajo. Posiblemente, la mujer jamás ha aprendido formulación química, pero sabe que, mezclando aceite usado con sosa caustica se obtiene el mejor quitamanchas del mundo. Esa sabiduría popular la completó el profesor de Física y Química Jordi Marín, quien les ofreció datos sobre un proceso científico que todas las mujeres que habitaron el medio rural en décadas pasadas conocían en la práctica.
Este fue el producto que crearon los alumnos de mayor edad del CRA Maestrazgo Gúdar, mientras que los más pequeños aprendieron las utilidades de las plantas como medicina, algo que también les enseñaron las mujeres del pueblo
Amelia Monforte Puerto, con once años, preparó este viernes junto con sus compañeros jabón para uso cosmético. Lo hicieron a partir de aceite de oliva y de coco a los que una vez calientes se añadió sosa cáustica y después se dejó enfriar en moldes. “Es para las manos y huele bien”, explicó la niña, quien añadió que también aprendieron a hacer lejía: “Pones la ceniza en un colador y vas pasando agua y, cuando lo haces muchas veces, se hace lejía”, argumentó la niña.
Los compañeros de menor edad realizaron su experimento en torno al uso medicinal de la botánica. Aprendieron a hacer infusiones y los dolores que atenúan cada una de las plantas que se crían en su pueblo y que pueden recoger cómodamente dando un paseo por los alrededores de sus casas.

El CRA Alto Maestrazgo investiga en torno a su riqueza natural
Los Órganos de Montoro, situados en Villarluengo, a más de 1.100 metros de altitud, son “monumentos históricos” que “hace mucho tiempo eran mar y agua”, explicó Clara Jover Aracil, una de las alumnas de Villarluengo del CRA Alto Maestrazgo.
A la alumna le gustó mucho conocer más de este monumento natural, pero sobre todo hacer una maqueta que pintaron de “gris” y le pusieron arena “para la textura”. Les ayudó la cantera de Villarluengo Concord Armengod, “que hace cosas con piedras”, explicó. Pero sobre todo, a Clara Jover le encantó la jornada de convivencia de este viernes para presentar sus proyectos en Mosqueruela, ya que allí se reencontró con toda sus amigas del Criet, a las que no ve todo lo a menudo que le gustaría.
A su compañero, Christian González, también le gustó el proceso de construcción de la maqueta “con unas rejillas y con papel para hacer la estructura” y añadió que durante el desarrollo del proyecto aprendieron cómo se formaron estas estructuras geológicas.
Simulación del eclipse
De las actividades de la I Feria Escolar de ciencia y conocimiento rural tradicional lo que más le impactó fue la simulación que vieron en el planetario de cómo sería el eclipse. Christian González ya tiene incluso pensado el sitio donde lo va a ver, que será en su masía de Villarluengo.
La maqueta realizada por los chavales de este centro educativo que uno de los elementos más llamativos de la muestra de ciencia celebrada este pasado jueves y viernes en Mosqueruela y a la que acudieron un centenar de escolares.
Detrás de cada uno de los proyectos presentados hay un arduo trabajo de investigación por parte de los chavales.



