La Comarca del Bajo Martín va a poner en marcha un proyecto piloto de recogida de residuos orgánicos, para lo que tiene previsto convocar reuniones en los municipios en las próximas semanas.
El objetivo es comenzar con aquellos domicilios y empresas que voluntariamente quieran participar en el proceso. Los interesados pueden contactar ya con la comarca, llamando al teléfono 978 82 01 26, o enviando un correo electrónico –asunto ‘solicitud formulario orgánico’– con sus datos personales a la empresa concesionaria del servicio de recogida de residuos sólidos urbanos, Planas Martínez. El correo es administracion@planasmartinez.es, y hay que indicar el nombre completo, DNI, dirección, teléfono y mail.
“Los resultados de esta experiencia nos ayudarán a reducir residuos y a preparar la implantación completa y eficaz del servicio en toda la comarca”, indica la administración territorial en su página web y en un comunicado remitido a los ayuntamientos.
“El objetivo es evaluar los diferentes procedimientos que hemos diseñado, la calidad de los residuos obtenidos y el grado de implicación de la ciudadanía”, añade la comarca.
“De momento, lo que se va a hacer es llevar residuo orgánico al vertedero del consorcio y, dependiendo de la amplitud que tuviera la medida, valoraríamos instalar compostadores, o usar el quinto contenedor”, dijo la técnico comarcal Ana Guíu.
Objetivos del contrato
La implantación de la recogida selectiva de fracción orgánica de hasta un 40 por ciento de la población (hay unos 6.300 vecinos en total) es, precisamente, una de las novedades importantes en el nuevo contrato de recogida de residuos sólidos urbanos que el Bajo Martín adjudicó en 2024 a Planas Martínez para cuatro años y otros cuatro más de prórroga.
De esta forma, junto a la separación de envases ligeros y papel-cartón, se pretende minimizar los desplazamientos de los residuos de fracción resto a vertedero para ahorrar costes. Se pondrán en práctica fórmulas de compostaje doméstico, comunitario y de quinto contenedor, según el estudio realizado por la consultoría Vermican en marzo de 2023. El fertilizante obtenido podrá ser utilizado en huertos.
Esta medida emana de la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que obliga a implantar la gestión separada de la fracción orgánica en municipios de menos de 5.000 habitantes desde enero de 2024.
El pliego tenía previsto instalar 531 compostadores domésticos, 66 comunitarios y 36 contenedores de fracción orgánica con los que dar servicio a 2.471 habitantes: 837 con el compostaje doméstico, 401 con el compostaje comunitario y a 1.233 con el quinto contenedor. La limpieza de contenedores se efectuará cada dos meses, según el pliego licitado hace dos años.
Dentro de las acciones, está previsto realizar campañas de concienciación y sensibilización como esta de cara a la gestión separada de la fracción orgánica.
Sobras de comida, vegetales, corchos, serrín o hilos
Cada vecino del Bajo Martín tira cada año al cubo de la basura 324 kilos que van a parar al contenedor resto. Buena parte de estos residuos son de carácter orgánico.
La comarca pone en marcha esta prueba piloto para mejorar la eficiencia en el servicio de recogida de residuos, obteniendo beneficios ambientales, económicos y sociales. “Todo ello comienza con una correcta separación en el hogar de la materia orgánica que generamos”, explica un folleto.
La materia orgánica no es otra cosa que restos de alimentos: sobras de platos cocinados, restos vegetales, pieles y huesos, restos de carne o pescado, alimentos caducados, lácteos, cáscaras, pan y bollería, granos y cereales, posos de café e infusiones, papeles de cocina o servilletas sucias.
También se separarán restos vegetales de huerta y jardín, así como corchos de botella, serrín y virutas de madera o hilos naturales.
La forma correcta de separarlos es en un cubo que proporcionará la comarca a los voluntarios del plan piloto, donde habrá que introducir bolsas compostables con los restos enumerados. Después, habrá contenedores marrones en las calles para arrojar la basura. Cada usuario tendrá una llave para abrir y cerrar.



