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El Cebollón de Torres de Alcanadre, “la joya más dulce de la huerta”

Una alianza entre científicos, hortelanos e instituciones recupera el Cebollón de Torres de Alcanadre, joya hortícola, gigante, dulce y sin picor que estuvo a punto de desaparecer. A veces, los tesoros más codiciados emergen directamente del olvido de la tierra, caso concreto del cebollón que se conoce como cebolla porrona, una variedad hortícola grande de silueta alargada, similar al balón de rugby, que destaca por tres atributos como dulzor natural fuera de lo común, textura jugosa y ausencia de picor.

Un auténtico producto gourmet que ha estado al borde de la extinción y vuelve a brotar con fuerza gracias a una rigurosa investigación científica. El milagro de su regreso no es casual, sino que existe un minucioso trabajo de arqueología agrícola porque las semillas originales se han custodiado durante más de 30 años en el Banco de Germoplasma y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (Cita).

Este año, el proyecto ha dado el paso definitivo de las probetas al suelo, promovido con firmeza por la Comarca de Somontano, financiado por la DPH (80 %) y con apoyos técnicos del Centro de Innovación Gastronómica de Aragón (Ciga) y Sociedad Cooperativa Limitada Agrícola de Barbastro (Sclab). “Los ensayos avanzan a buen ritmo en tres parcelas estratégicas situadas en Barbastro, Castillazuelo y Torres de Alcanadre, en total más de 1.400 plantas bajo estricto seguimiento técnico. Al tratarse de una especie bienal, la estrategia está muy calculada”, explica Saúl Pérez en su doble condición de alcalde de la localidad y presidente de la Comarca de Somontano.

Los primeros grandes bulbos se recolectarán en septiembre de este año para evaluar la productividad real, comportamiento agronómico y viabilidad económica en el mercado. Los bulbos seleccionados se plantarán de nuevo con el objetivo de que la planta florezca y espigue, permitiendo la extracción de semillas limpias y genéticamente puras para expandir el cultivo en el futuro.

En la opinión de Pérez, “el objetivo es doble, evitar la desaparición de este patrimonio agrario y demostrar que el cultivo tradicional es rentable para que los hortelanos jóvenes apuesten por él. El cebollón es mucho más que un éxito de la biodiversidad es memoria viva del paladar”. El gran formato y la suavidad lo convierte en una propuesta muy atractiva, aunque será necesario esperar un tiempo parta ver este producto de forma masiva en los mercados gourmet.

Interés por la producción

En todo caso, el Somontano ya ha puesto la primera piedra para garantizar que la “joya más dulce” ocupe el lugar de honor que le corresponde en las cocinas de país. Saúl Gracia indica que “ya se han recibido muchas consultas interesadas sobre la producción”. Que una cebolla de más de un kilo no pique en absoluto, sea muy tierna y se pueda comer cruda en ensalada la posiciona, de inmediato, como un producto exótico gourmet.

El rescate de una semilla custodiada durante más de tres décadas en un banco de germoplasma aporta un valor añadido en la biodiversidad y la sostenibilidad. El hecho de que se necesiten dos años completos entre bulbo y semilla en parcelas controladas demuestra la complejidad técnica, el mimo institucional y el valor real que tendrá en el mercado.

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